- MAY. 21, 2007 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
La capacidad de mimetizarse, de camuflarse con el medio ambiente de ciertos personajes de la farándula es notable. En esta hora de precandidatos y precandidatos para la Asamblea Constituyente llegados de los sets de televisión, los micrófonos rosas, las pistas de baile y las tarimas del karaoke, es interesante mirar cómo se reciclan personajes como Geovanni Jaramillo (alias Geovanni Dupleint, en su anterior vida farandulera).
El ex presentador de ‘Buenos muchachos’ y locutor radial se presentó con Jorge Ortiz transformado en un auténtico aspirante político y con una consigna: “no importa lo que digas, sino cómo lo digas”. Así presentó sus propuestas para la Asamblea: “yo creo que en el país no se está viviendo la libertad”. “Apoyo la reducción de intereses porque mi mamá pagó una refrigeradora como si fueran dos...” y (tercera propuesta) “me llegó un mail de alguien que me contó que un chico no fue contratado por ser homosexual”.
La moda de los personajes faranduleros que pasan a la política ya es chiste viejo. Ante el éxito obtenido, ahora sucede a la inversa: políticos que tratan de reciclarse a través del micrófono y de la farándula. Y hay radios que se prestan, obviamente.
Ya sucedió con el actual diputado de la Izquierda Democrática, John Argudo, que reconstruyó su plataforma desde una emisora de Quito. En la misma frecuencia, ahora trata de volver a la vida Felipe Vega de la Cuadra, el ministro de Alfredo Palacio que fue ofreciendo el oro y el moro a las fundaciones de El Chota y luego si te he visto no me acuerdo.