Descendientes de ferrocarrileros hablan del trabajo de sus ancestros.
“Yo tenía que armar los convoyes que iban para la Sierra. Al día salían ocho o diez. Los trenes, en cambio, salían con 30 o 40 vagones”. Es lo que más recuerda Abraham Méndez Díaz, un jubilado de 81 años, que fue jefe de Patio en los talleres de Durán. Él cuenta que el ferrocarril, a más de transportar legumbres, llevaba tanques con melaza.
El recuerdo de Méndez surge con la expectativa de la mayoría de jubilados y duraneños por ver hecho realidad un sueño que esperaron por años: la rehabilitación del sistema ferroviario, proyecto que aceptó el gobierno de Rafael Correa.
Según el presidente del directorio de la Empresa de Ferrocarriles del Ecuador (EFE), el primer tramo (Durán-Quito) estará listo justo el 25 de junio del 2008, en que se cumplen 100 años de la construcción de la máxima obra del ex presidente Eloy Alfaro.
En esta fecha se revivirá lo que fue el primer viaje en el ferrocarril que lo hizo la locomotora Nº 8, que hoy se encuentra en un parque en Machala y que se restaurará para que sea la misma máquina la que realice el recorrido del primer tramo.
Los representantes de los cerca de 400 jubilados con que cuenta la Hermandad de Durán aseguran haber tocado las puertas de gobiernos anteriores para pedir la rehabilitación del tren, “pero no fuimos escuchados”, precisa Guido Toledo, de 72 años, director de la Hermandad, quien desde los 20 años trabajó en los almacenes del tren en Durán.
“En ese tiempo (1955) había 26 máquinas a vapor y cinco a diésel que fueron importadas de Francia”, cuenta Toledo, al tiempo que dice que el pasaje costaba entre seis y ocho sucres de Durán a Quito.
Él también rememora el hecho de que en 1945, el entonces presidente de la República, José María Velasco Ibarra, nacionalizó la empresa de ferrocarriles. En ese momento la compañía perdió el nombre original que era The Guayaquil and Quito Railway Company y se llamó Empresa Nacional de Ferrocarriles del Estado (ENFE).
“Ese fue el error más grande que pudo cometer un estadista. Desde ahí el ferrocarril empezó su declive”, asegura.
Los primeros días de septiembre del 2006 la ENFE cambió su razón social para llamarse desde ahí Empresa de Ferrocarriles del Ecuador (EFE). Esto cuando el Congreso ratificó una ley que permitió la concesión del ferrocarril al sector privado con fines turísticos.