España. Una muestra de 200 gráficas retrata historias, entre ellas las de ecuatorianos.
En la otra liga de las estrellas española, esa que se disputa en campos impenetrables o en la que se adora más el juego que el resultado, las protagonistas proceden de otras latitudes. Lavan platos, cuidan ancianos, atienden supermercados... pero también se dan tiempo para disputar campeonatos de fútbol. Y, ganarlos.
Son mujeres inmigrantes. En este caso, ecuatorianas integrantes del Club Deportivo Cultural Master que renunciaron a su anonimato para inmortalizar sus historias en una muestra fotográfica que permanecerá abierta hasta el 27 de mayo próximo en la sala de exposiciones del Canal de Isabel II, en Madrid.
Las paredes de este espacio están sembradas de instantáneas de extranjeros que resuelven su supervivencia en suelo madrileño. Seis lentes, 200 retratos y un trasfondo social desconocido por el grueso de la población autóctona. En este ensayo gráfico participaron tres fotógrafos de la agencia Mágnum Photos, el belga Carl de Keyzer, la estadounidense Susan Meiselas y el irlandés Donovan Wylie; y tres españoles, Matías Costa, Cristina García Rodero y Carlos Sanva.
Era una forma de “registrar la heterogeneidad desde la heterogeneidad”, dice Diana Saldaña, comisaria de la exhibición.
Cada uno se ocupó de un grupo en una suerte de “territorialización simbólica” porque “ubicaba a estos nuevos habitantes en unos países que físicamente ya habían abandonado”, explica.
Tres semanas tardó Meiselas en concebir una propuesta alejada de clichés que enfoca la vida de las integrantes del Club Deportivo Cultural Master. Antes, recorrió barrios como Cuatro Caminos o puntos emblemáticos de reunión como la Casa de Campo y se entrevistó con artistas y activistas.
La fotógrafa residente en Nueva York descubrió que en la iconografía de esta urbe caben personajes como Alexandra Collaguazo, dependienta de la cadena francesa de supermercados y directora técnica del conjunto desde hace seis años.
La joven cercana a la treintena empezó a regatear con un balón cuando era una niña en su escuela en un barrio al norte de Quito. En 1999, en busca de oportunidades, viajó a España. Como Patricia Simbaña, la goleadora, líder del campeonato.
“Dije que me quedaría un año y ya han pasado seis”, se lamenta al comprobar que no cumplió la promesa que hizo al abandonar el país. “Por ganar dinero –añade– se está solo”.
La frase que se escucha al recorrer la muestra aparece cargada de una nostalgia que es palpable al contemplar también la fotografía en la que la inmigrante, cuidadora de ancianos, sostiene un álbum con recuerdos de su infancia en Ecuador. Para paliar esa soledad y el agobio de la rutina el mejor antídoto no es otro que el fútbol.
CIFRAS: Instantáneas
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Mayo. Hasta esa fecha estará abierta la exposición sobre historias de los inmigrantes en la sala de exposiciones del Canal de Isabel II, en Madrid.
500.000
Ecuatorianos. Ese es el número estimado de migrantes que residen en España, entre legales y sin papeles. Entre las mujeres retratadas se encontraron casos de víctimas de maltrato de sus parejas y problemas de estabilidad laboral.