|
Suplementos
Servicios
|
 |
 |
 |
|
|
 |
|
|
 |
Miedo |
|
| |
Muchos ciudadanos están confundidos. Me refiero a que el juicio propuesto por el Presidente de la República contra el diario quiteño La Hora no se debe a que su director supuestamente ofendió al ciudadano Rafael Correa, como algunos piensan. El delito de injuria está consignado en un capítulo del Código Penal que se titula “La injuria”, mientras que el delito que denuncia el Presidente se halla bajo otro título, el de “Los delitos contra la administración pública”, y el subtítulo “Rebelión y atentados contra los funcionarios”.
Le pregunté a un par de historiadores cuándo fue la última vez que se utilizó esta legislación y todos me respondieron que querían consultar sus archivos puesto que no lo recordaban; cosa extraña, porque en el Ecuador reciente lo que menos ha faltado son rebeliones.
Correa no acudió donde el fiscal cuando el descontento estalló contra Bucaram, Mahuad o Gutiérrez; cuando los forajidos persiguieron por las calles a los diputados; cuando la prensa denunció a los jueces corruptos; o cuando las tres Dolores imprecaban contra la Policía luego de la masacre en Fybeca.
Él mismo participó de algunas de esas acciones; no todas, porque solo apareció al final, pero durante la campaña electoral y luego de asumir el poder, le dijo de todo a varios funcionarios públicos, incluyendo su famoso “incapaz” contra el Superintendente de Bancos.
Así que un día de estos cualquier ciudadano podría acudir al Ministerio Público para denunciar que se ha ofendido al Superintendente de Bancos y que eso constituye un delito contra la majestad del Estado.
Pero como se suele decir, la vaca nunca se acuerda de cuando fue ternera. Así que ahora el Presidente, para sorpresa de muchos, sí está preocupado por cómo se ofendió a la institución de la Presidencia en los últimos años, que “ha sido continuamente menoscabada; ya sea en sus facultades políticas o en sus atribuciones legales y este menoscabo ha llevado a que se falte el respeto a la más alta dignidad del Estado”. (Así dice textualmente su demanda).
Si Correa se sintió ofendido por La Hora, ¿por qué no la acusó de injuria? Yo mismo respondo: porque en un juicio por injurias el juez solo puede dictar prisión al final del proceso, con la sentencia de última instancia. En cambio por rebelión usted puede ir a la cárcel de inmediato, y si al final se anuncia su inocencia, igual le tocó pasar todos esos años tras las rejas.
En un juicio por injurias, además, el proceso se lo puede suspender si ambas partes llegan a algún arreglo.
En cambio, el atentado contra el Estado es de tal magnitud que la Justicia está obligada a perseguir a los culpables sin importar lo que ocurra.
Así que La Hora solo se salvará si el fiscal o el juez desechan la demanda, como tienen que hacerlo, porque adolece de tantas contradicciones que habrá que descartarla por sus defectos de forma.
Aquí lo que está en juego, entonces, no son las ofensas ni la rebelión, ni la majestad del Estado, sino el deseo de infundir miedo y de acallar a los que critican.
Lo que Correa quizás olvida es que el miedo a los ecuatorianos se lo metieron hace rato; y aun así, con miedo y todo, se siguen rebelando. |
|
 |
| Agenda |
 | |
| Guayaquil |
| Cocina |
|
La Cocina de la Abuela dicta curso ‘La cafetería como negocio’, que se iniciará el 17 de mayo, en el que se manejarán costos, recetas de café, cocteles de café, sandwichería internacional, entre otros. Inscripciones al 238-4404.
DIRECCIÓN: AVENIDA PRIMERA 310 Y CALLE 5ª URDESA NORTE. |
Más Actividades | | |
|
| |