Están encerrados en absoluto silencio con la vista a los pies y bajo estricto control.
El calor es agobiante fuera del pabellón de mujeres del centro de detención Willacy para inmigrantes, en Raymondville, Texas, y dentro de una tienda de lona, climatizada pero sin ventanas, 50 mujeres esperan que llegue otra hora, una más de las 22 que cada día pasan allí encerradas sin ver la luz del sol.
Sentadas en sus camas, de espaldas a las cámaras, sin poder hablar y obligadas a mirarse los pies para no mostrar el rostro, las internas recibieron a un grupo de periodistas, autorizado por el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) a realizar una visita guiada al lugar.
Unas 500 mujeres y 1.500 hombres de 30 nacionalidades se distribuyen en las diez carpas de lona tensada color arena que componen este centro de detención, ubicado al rayo del inclemente sol tejano, a 70 km de la frontera con México.
Ni ellas ni ellos son presos, sino “detenidos”, porque Willacy no es una prisión, sino un “centro de detención” para inmigrantes sin papeles que esperan el “proceso administrativo” de su caso, explicó uno de los funcionarios a cargo del establecimiento, Fred Fierro, vestido de impecable saco y corbata.
Construido en 90 días e inaugurado en agosto del año pasado, desde fuera este “centro de detención” rodeado de cercas de seguridad y alambrados de púa de acero no es diferente a dos cárceles que están al lado.
Por dentro, aunque no se ven rejas en los dormitorios, el régimen de reclusión es estricto, como en cualquier prisión.
Aunque presuntamente violaron leyes estadounidenses, los detenidos no son considerados “criminales”, insistió Nina Pruneda, encargada de relaciones públicas de ICE.
“Tenemos una muy pequeña capacidad para criminales menores (no peligrosos)”, explica el asistente Michael Watkins.
La mayoría de los detenidos son inmigrantes ilegales latinoamericanos, perseguidos por delitos migratorios.
Uniformes
Los indocumentados utilizan uniformes azules, que indican que se trata de personas detenidas bajo cargos migratorios.
Redadas
Muchos de ellos fueron arrestados durante redadas migratorias, un procedimiento iniciado el año pasado. Otros fueron detenidos después de cruzar ilegalmente la frontera.
Detenidos
195.000 personas fueron arrestadas en el 2006 al intentar cruzar la frontera y más de 125.000 en lo que va de 2007.