Falta de riego hace que los agricultores arriesguen su siembra en invierno.
Sequías o inundaciones. Esos son los principales problemas que afrontan los agricultores manabitas, según el sitio donde se desarrollan sus cultivos y la estación climática.
Más de cuatro mil hectáreas de cultivos que se inundaron y perdieron fue el saldo de las lluvias que se incrementaron entre marzo y abril.
Aquello contrasta con lo ocurrido en diciembre del 2005, cuando 2.000 reses murieron por falta de pasto en los cantones Flavio Alfaro y Chone, por la ausencia de lluvias.
Los efectos de ambos fenómenos son múltiples, según Freddy Cedeño, presidente del Colegio de Ingenieros Agrónomos de Manabí. Él afirma que la topografía irregular de la provincia la hace vulnerable ante la escasez o el exceso de lluvias.
“Hay cerros en cuyas laderas se forman valles fácilmente inundables, sobre todo en Portoviejo, Rocafuerte, Chone, Bolívar y Tosagua. Allí los agricultores cosechan sin medir consecuencias”, explica.
La dependencia del invierno es otra problemática. Los agricultores de ciclo corto depositan sus esperanzas en las aguas. “Rogamos que llueva pero con mesura para que no haya inundaciones”, señala Carlos Mendoza, agricultor de La Recta, cantón Rocafuerte.
Esta área rodeada de colinas siempre se inunda y con ello afecta a las plantaciones de arroz y maíz. Mendoza invirtió mil dólares para sembrar dos hectáreas, pero solo consiguió producción en menos de la mitad de esa extensión.
El campesino dice que debe esperar el otro invierno para sembrar por la falta de riego.
La Subsecretaría de Agricultura y Ganadería realiza cada año reportes sobre el número de hectáreas afectadas por la sequía y las inundaciones.
“Es una práctica que varían en función del clima. Hasta marzo hablábamos de sequía pero después cayó un aluvión y los sembríos igual se perdieron pero por inundaciones”, acotó Richeliu Mendoza, subsecretario del ramo.
Cedeño cree que los campesinos deben prepararse para practicar una agricultura técnicamente sustentable y exigir obras de riego al Estado.
La Corporación Reguladora del Manejo Hídrico de Manabí (CRM), Junta de Recursos Hidráulicos (JRH) y la Comisión Especial de la Zona Norte (Cedem) son los entes gubernamentales creados para abastecer de agua a los 22 cantones de la provincia.
La CRM administra las presas Esperanza (Bolívar) y Poza Honda (Santa Ana). Los proyectos incluían la construcción de canales para distribuir agua a los cantones de los valles de los ríos Portoviejo y Chone.
El sistema de canales que se abastece de Poza Honda se construyó a medias y la infraestructura que logró concretarse se destruyó durante el último fenómeno El Niño de 1997.
El gobierno contrató en el 2005 la primera fase para rehabilitar 3,7 km de canales construidos en el margen izquierdo del río Portoviejo. Y en noviembre del año pasado se adjudicó la rehabilitación de otros 7,3 km pero las labores se paralizaron en febrero y se retomaron hace cinco días tras el pago de un faltante a la contratista, dijo Enrique Lozada, director ejecutivo de la CRM.