Son las 12:00, Gabriela, de 23 años, iniciaba su quinta hora de práctica de manejo con el instructor. Mientras él arrancaba el carro desde la av. Kennedy, ella decidió masticar un chicle (en tono de broma) "para los nervios".
La cdla. Kennedy Norte de Guayaquil, era el punto escogido donde se desarrollaría la clase de giros y volanteos. Al llegar al lugar, el control del carro fue cedido a Gabriela, bajo la supervisión del instructor.
"Acelera apenas, escucha suave el sonido, levantamos el pie izquierdo, aceleramos ligeramente y cambiamos a segunda". Con voz pausada el instructor guiaba a Gabriela. Ella atenta seguía sus órdenes, miraba el retrovisor, observaba en los espejos laterales y circunvalaba con seguridad por las avenidas José Santiago Castillo, Luis Orrantia, Piedad Castillo y Miguel Alcívar.
"Lo importante es no dejarnos llevar por el volante, recuerde que es una máquina, si se va a la izquierda lo movemos a la derecha y cada quince segundos debemos observar por el espejo venga o no venga nadie", advertía a Gabriela, quien demostraba un poco de angustia cuando no podía controlar el volante.
Ella asistió a la Escuela de Conductores Aneta, ya que necesitaba aprender a manejar por requisitos de su trabajo.
Al igual que ella, son 1.500 las personas (por curso) que acuden a una escuela de instrucción. Algunos para aprender a manejar, pero la mayoría para cumplir con un requisito y obtener así su licencia de conducir.
Muchas personas optan por instrucciones familiares antes de ir a escuelas de manejo formales. Para Gonzalo Puente, supervisor de Aneta, esto implica un problema entre alumnos e instructores, ya que los primeros quieren aplicar la forma como aprendieron a conducir y desobedecen al instructor, omitiendo algunas leyes y reglas de tránsito.
Preparación del conductor
Pasar por una escuela de conducción se convirtió en un requisito obligatorio para obtener la licencia de conducir, desde el 2005, así lo asegura Leonel Pozo, Jefe de tránsito de la Comisión de Tránsito del Guayas (CTG).
Aneta, All Transit y Ecuaconduzca son las tres únicas escuelas de conducción autorizadas en la ciudad. El costo del curso en ellas supera los $150 dólares, e incluye 34 horas de teoría con el sistema audiovisual; diez horas de leyes y reglamentos de tránsito; cinco de clases de mecánica básica, dos de psicología aplicada a la conducción y una de primeros auxilios. Además de práctica en vehículos en las calles de la ciudad.
El alumno de manejo siempre debe estar acompañado de algún instructor, el cual asumiría la responsabilidad de un percance que afecte a terceros, e incluso responderá ante la justicia, señala la fuente de la CTG. El examen final de conducción es supervisado por un miembro de la CTG.