Jueves 10 de mayo del 2007 | 13:05 Migración

Duras negociaciones en el Senado de EE.UU. sobre reforma migratoria

AFP | WASHINGTON, Estados Unidos

Demócratas y republicanos mantuvieron este  jueves duras negociaciones en el Senado sobre el proyecto de reforma de la ley  de inmigración, que necesita el apoyo de al menos diez miembros del partido del  presidente George W. Bush para iniciar formalmente el debate la próxima  semana.

"Nuestras conversaciones fueron serias y justas, pero ahora mismo no  tenemos un acuerdo", admitió el senador demócrata Bob Menéndez (Nueva Jersey),  un día después que el jefe de su grupo, Harry Reid, depositara formalmente el  proyecto de ley para iniciar el lunes el debate en el pleno del Senado.

"Hay temas muy difíciles que todavía están en la mesa, que no se han podido  resolver para tener una reforma migratoria que sea amplia y justa", añadió el  político cubanoestadounidense, dejando claro que el proyecto no ha logrado  todavía el apoyo de los 10 republicanos que necesita para abrir formalmente el  debate.

Menéndez señaló tres áreas en las que no hay consenso todavía: la  reunificación familiar, el sistema de puntos para otorgar la residencia o la  nacionalidad, así como la posibilidad de que los indocumentados puedan obtener  una revisión de su caso si se rechaza su solicitud de regularización.

Reid introdujo la víspera un proyecto de reforma calcado sobre el modelo  aprobado hace un año por el Senado, entonces controlado por los republicanos.

Para abrir el debate en el pleno a principios de la próxima semana,  requiere el apoyo de 60 de los 100 senadores, por lo que necesita a diez  republicanos.

Menéndez acusó a la Casa Blanca de haber presentado "este año con una  propuesta que es menos práctica y más partidista que la del año pasado", que ha  sido bloqueada en la Cámara de Representantes por el sector más radical del  Partido Republicano del presidente George W. Bush.

Al político demócrata le sorprendió que el pasado año 26 republicanos  aprobaran la reforma en el Senado y que este año no estén dispuestos a dar su  apoyo a un texto similar, que abriría el camino a al regularización de los  cerca de 12 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos.

De parte republicana, varios senadores exigieron un plazo más amplio a  Reid: "Una ley de consenso es la reforma migratoria que el Congreso tiene  mayores posibililades de convertir en ley", advirtió Jon Kyl (Arizona).

"Estoy preocupado por las informaciones de que los demócratas puedan tratar  de aprobar la ley del pasado año en lugar de seguir buscando una solución  bipartidista", añadió el congresista.

La víspera, cuatro republicanos escribieron directamento a Reid: John  McCain (Arizona), que había lanzado con Edward Kennedy el proyecto del año  pasado, el cubanoestadounidense Mel Martínez (Florida), muy cercano a Bush, así  como Lindsey Graham (Carolina del Sur) y Arlen Specter (Pensilvania).

"Instamos (a Reid) a permitir que sigan estas importantes conversaciones  bipartidistas, al aplazar sus esfuerzos para avanzar con proyectos de leyes que  no lograron convertirse en ley en el pasado", advirtieron.

Frente a estos argumentos, Menéndez subrayó la necesidad de aprobar la  reforma cuanto antes, para evitar que sea utilizada políticamente durante la  campaña presidencial para las elecciones de 2008.

"Si no lo hacemos este año, no tendremos (reforma) antes de varios años",  alertó.

De ser aprobada en el plazo previsto, la reforma migratoria, que incluye  medidas represivas para frenar la inmigración ilegal y una vía para regularizar  a los indocumentados, sería luego presentada a la Cámara de Representantes, donde los demócratas tienen una amplia mayoría.

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