Miércoles 09 de mayo del 2007 Economía

Los personajes entran para animar consumo

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Marketing. Más empresas usan caricaturas en su publicidad y como imagen de marcas.

Fortunato Felizón, el simpático lápiz que identifica al Pozo Millonario, ya no es el único bautizado en la familia de Lotería Nacional. La moneda, su fiel compañera, estrenó nombre hace poco: Fortunita.

Ahora, ambos recorren el Ecuador “en busca de soñadores”, como se promociona en la nueva campaña de este producto, y tienen mayor presencia en los espacios publicitarios.

Su aparición, desde el 2003, cuando se inició el programa concurso, fue “casi que accidental”, señala Carlos Simmonds, director comercial de Lotería Nacional. Se los creó como íconos para vender el concepto más rápido, pues el target (público objetivo) es la clase media hacia abajo, “pero pegaron tan bien que se convirtieron en emblemas, y ahora tienen nombre, personalidad y hasta sus propios comerciales”, comenta.

Como estos personajes animados, hay más que identifican a decenas de productos en el mercado local, lo que refleja un creciente interés en usarlos para llegar a los consumidores.

Los niños son la principal inspiración, señala Margarita Puig, jefa de marketing de la línea de cereales de Industrias Lácteas Toni, al hablar de Chock, Frutt, Flakes, Mel y Zuck, “seres espaciales” que identifican a sus productos con sabor a chocolate, fruta, hojuelas de maíz simples, con miel y azucarados, respectivamente. 

Si bien esta categoría (cereales) se mueve mucho con caricaturas, la idea de incluir a estos personajes surgió de facilitar la recordación de la marca a su target: escolares de 6 a 12 años, indica Puig.

Ello explica por qué La Universal emplea a Osito como la imagen de su marca de chocolate blanco del mismo nombre, que está dirigido a niños de 4 a 10 años, aunque no faltan adultos que lo consuman.

“Se hicieron estudios, se presentaron a niños algunos personajes y este fue el escogido”, explica Carolina Muñoz, gerenta de producto de la empresa.

Aunque Osito es una de las marcas tradicionales de La Universal, necesitaba renovarse para llegar a las nuevas generaciones, reconoce. “Por eso se lo hizo animado, se lo puso en la TV a bailar con un jingle pegajoso. Es un osito  cool,  alegre, como un niño, y que se presta para diferentes actividades”, dice.

En la lista de personajes que animan el consumo están la vaquita de Galak, chocolate blanco de Nestlé; y la que baila mostrando sus ubres graciosamente de Margarina Regia.

En publicidad, apostar por estos animados no implica un ahorro de presupuesto frente a “modelos reales”, coinciden las empresas. Darles vida conlleva un arduo trabajo de parte de diseñadores, además que desencadenan otro tipo de piezas promocionales como muñecos inflables, disfraces y demás.
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