La presencia de vigilantes de la Comisión de Tránsito del Guayas (CTG) debajo de los semáforos, dando instrucciones de circulación diferentes a las de las luces de los mismos, provoca confusión y sustos a peatones y conductores.
En las calles Nueve de Octubre y Pedro Carbo, un vigilante agitaba los brazos para pedir a los conductores de vehículos que se desplacen rápidamente. Al cambiar la luz a roja y aparecer la señal de caminar, empecé a cruzar la calle acompañando a mi madre de más de 85 años de edad, pero tuvimos que regresarnos rápidamente a la acera para evitar ser atropellados. Le llamé la atención al vigilante, quien me hizo señas de que debían respetar sus señales, no las del semáforo. ¿Para qué instalan semáforos “inteligentes”, si se necesita a un ser humano para dirigir el tráfico? ¿Qué sucedería si un peatón ciego, ante el sonido que le anuncia que puede pasar, lo hace y el vigilante está pidiendo a los conductores que sigan? Que las nuevas autoridades de la CTG rectifiquen esto, y si es necesario que reprogramen los tiempos de las luces, pero que se las respete.
Gonzalo Emilio Pereira Martínez,
Guayaquil