El señor presidente de la República, economista Rafael Correa, ha tenido el acierto de decretar la emergencia en el sector de la Salud, otorgando al mismo tiempo apreciables recursos económicos para el efecto.
Esta importante decisión ha permitido poner de manifiesto, una vez más, el lamentable estado de la infraestructura de salud de nuestro país, tanto en dispensarios de consulta externa como en los hospitales, lo cual hace notorio un vicio propio de nuestra administración hospitalaria cual es la falta de organización de un mantenimiento preventivo y correctivo de planta física, equipos e instalaciones; que en caso de persistir, como es de esperarse, si no se toman las medidas técnicas podría echar en saco roto los ingentes recursos económicos asignados para este importante fin.
Cuando se inauguró hace algunos años un hospital de una importante institución de Guayaquil, muchos opinamos sobre la conveniencia de que el mantenimiento de sus instalaciones de aire acondicionado sean contratados con una empresa especializada en el ramo, lo que garantizaría tanto su operación eficiente como su conservación adecuada.
Lamentablemente se decidió que el mantenimiento corra a cargo de personal propio del hospital, sin mayor preparación y sin alguna organización en su trabajo. Los resultados se pueden constatar en la actualidad: no funciona ninguno de esos equipos.
La mayoría de nuestros centros hospitalarios no cuentan con verdaderos departamentos de mantenimiento integrados por personal preparado, bajo la dirección de ingenieros ni con la organización técnica adecuada que contemple el mantenimiento preventivo y correctivo de edificios, equipos, instalaciones. Esto también es debido a que directivos de instituciones hospitalarias no han dado la importancia al mantenimiento, asignándole los recursos suficientes en la planeación presupuestaria de las unidades médicas a su cargo.
Resulta más económico gastar en mantenimiento que en reposición constante. Con toda seguridad, hoy vamos a tener que invertir la mayor parte de la asignación económica para la emergencia en reposición de planta, equipos instalaciones, recursos que podrían haberse ahorrado y orientado a gastos de medicinas y aumento de personal, si se hubiera aplicado oportunamente el mantenimiento preventivo y correctivo en forma técnicamente organizados.
Manuel Zúñiga Mascote,
economista, máster en Administración de Hospitales, Guayaquil