Mi observación a la fundación que tiene a su cargo la Metrovía es que se fije en el estado y aseo de las unidades.
He visto estos vehículos con el piso con tierra y lodo, los vidrios sucios, moho en las luminarias internas, y ciertos detalles que se pueden solucionar con una limpieza cada quince días. Dirán que eso es por la estación invernal, pero esta ya está terminando. No permitan que los carros se deterioren, tengan olores desagradables y den mal aspecto como buses de cooperativas.
Jorge Coronel Quevedo,
ingeniero, Guayaquil