Los moradores de sectores marginales aspiran a mejorar con el nuevo eje vial.
Cuando llueve el lodo reemplaza al polvo de sus sinuosas calles y el alcantarillado es una de sus principales carencias.
Así viven los pobladores de barrios como Ecuador, La Primavera, Miraflores y Doce de Octubre, hacia el este del cantón, por donde la autodenominada Asamblea Cantonal de Huaquillas pretende que pase la variante y el nuevo puente internacional del Eje Vial Guayaquil-Piura.
Esta aspiración la busca a través de la consulta popular que se realizará este domingo 6 de mayo y a la que deben acudir los 25.200 electores del cantón, que tiene una población de 50 mil habitantes, la mayoría dedicada al comercio y en menor porcentaje a la pesca y a la elaboración de ladrillos.
No obstante, los estudios de ese proyecto, financiado por la Comunidad Europea, establecen que pase a tres kilómetros del centro urbano y del actual puente internacional de Huaquillas. El Plan Binacional, organismo conformado por autoridades ecuatorianas y peruanas, no acepta ningún cambio al proyecto del Eje Vial Guayaquil-Piura, que tiene un costo total de unos $ 60 millones.
En los populosos barrios de Huaquillas existe la expectativa de que se construya la nueva vía que –según el pedido de la Asamblea– desembocaría en el sector de Playita Sur, donde piden que se construya el nuevo paso hacia Perú.
“Queremos que por aquí pase la carretera. En ese momento pienso poner un negocio”, señala Eduardo Rodríguez, quien vive en el sector de Doce de Octubre y en cuya casa exhibe un cartel con propaganda a favor del Sí en la consulta popular.
Este plebiscito pide que los huaquillenses se pronuncien a favor o en contra de hacer un rediseño del actual proyecto binacional del eje vial.
Asimismo Mariana Vera, moradora de La Primavera, cree que con una nueva vía el sector se mejorará y no seguirá, como afirma, en el actual “estado de abandono” por parte de las autoridades municipales.
Playita Sur es un punto de frontera donde se realiza comercio de manera informal. Está ubicado a unos 400 metros del actual puente binacional.
En ese lugar, árido y lleno de aves de rapiña, predominan los pequeños puentes de madera sobre el canal internacional, por los cuales pasan cargadores que llevan cebollas, limón y pescados hacia el lado ecuatoriano, y combustibles hacia el lado peruano.
Los controles de las autoridades policiales son esporádicos.
Un grupo de comerciantes de la zona, que prefieren mantener sus nombres en reserva, no están de acuerdo con que se haga un nuevo puente a tres kilómetros en el sector de Cabo Minacho (como lo establecen los estudios oficiales) porque –aseveran– sería el fin de sus actividades.
El alcalde Manuel Aguirre, que defiende la tesis del No en la consulta popular, en cambio señala que “no hay motivo para tener miedo a los retos y al cambio. Huaquillas sobrevivirá y seguirá creciendo su comercio”.
En cambio, Vicente Castillo, morador, dice que votará No porque cree que Huaquillas y el país necesitan una vía rápida para el intercambio comercial y no el caos que se vive en el centro de este cantón.