Es viernes de tarde y Enrique (nombre supuesto) está en camino a recoger a su hijo Enrique Jr. en la casa de su ex esposa para pasar el fin de semana juntos. Aunque su reciente salida fue hace dos semanas han podido hablar por teléfono varias veces, incluso se vieron un momento el último martes porque tocaba reunión con la profesora, y la madre, por trabajo, no pudo asistir. A sus 11 años Junior ya lleva año y medio viendo a su padre pasando un fin de semana, tal como quedó establecido en la sentencia de divorcio.
Junior comparte este drama con millones de niños en todo el mundo, y al margen de todo lo feo y doloroso que pudo haber sido el proceso de divorcio, el saldo neto para el niño es que a uno de sus padres (generalmente al padre, pero también sucede al contrario) no lo va a tener a su lado como lo tuvo toda su vida hasta ese momento, sino durante ciertos días y no necesariamente los que él escoja.
Por supuesto que también es duro para el padre tener que aceptar que la libertad natural de estar en contacto con su hijo sin condiciones (que la daba por descontada) desapareció literalmente de un día para otro.
Pero si esta es la realidad que les toca vivir, es necesario lograr que la relación se estructure en un contexto nuevo, independiente del pasado, con nuevas reglas diseñadas para fortalecer no solamente la unión padre-hijo sino, principalmente, el desarrollo de su carácter y personalidad. No tienen mucho tiempo, por cierto, para poner en práctica esta empresa, razón por la cual los fines de semana deben estar llenos de tiempo de calidad.
Los padres deben establecer bien las reglas desde el comienzo (por ej., a qué lugares se puede ir y a cuáles no, cuáles actividades se pueden realizar y cuáles no, a cuáles personas se puede visitar y a cuáles no) y cumplirlas al pie de la letra. De esta manera todos sabrán lo que se espera de cada uno y no se malgastará el tiempo en advertencias, amenazas o castigos, que malograrían el propósito positivo de la visita.
Lo ideal sería que la madre, dejando atrás cualquier diferencia con el padre, ponga a este al tanto de cualquier duda o problema relacionado con el niño para obtener su cooperación y orientación complementaria en ese fin de semana.
Se debe motivar al niño para que la visita deje en él una experiencia agradable y una expectativa positiva sobre la siguiente oportunidad de estar con su padre uno-a-uno. Cuando se trata de más de un niño hay que hacer esfuerzos para que la relación sea tanto individual como de grupo.
Una estrategia que da resultado para crear motivación, por ejemplo, es la de planificar con ellos una serie de actividades de interés para todos por llevarse a cabo, una en cada visita, en el transcurso de varios meses.
El calendario no debe ser rígido, habrá ocasiones en que se podrá posponer la visita para la semana siguiente, o realizarla entre semana (si coinciden las vacaciones, por ejemplo).
Los padres jamás deben usar estas visitas para indisponer al otro, o tratar de usar al niño como correo, o mediador, o espía. Hay que siempre tener presente que la oportunidad de los padres como pareja terminó, pero la obligación como padres continuará por largo tiempo.
No hay que subestimar la capacidad del niño para darse cuenta si está siendo usado por uno o ambos padres para ventilar sus frustraciones o amarguras. Hacerlo sería no solamente cruel sino contraproducente, ya que el niño terminaría perdiéndoles el respeto.
Dejando a un lado los sentimientos personales, y concentrándose en el bienestar del niño, es muy posible crearle un marco de referencia que lo ayudará a visualizar su futuro con seguridad y optimismo. Y ese es, a fin de cuentas, el objetivo que ambos padres desean alcanzar.
Es domingo de tarde y Enrique está llevando a Junior de regreso a casa, luego de haber almorzado con sus padres. El fin de semana fue muy agradable para ambos ya que el viernes fueron al cine, el sábado salieron de la ciudad (como estaba planificado) y regresaron muy cansados, y el domingo tuvieron mañana deportiva.
Los dos piensan que han tenido suficiente el uno del otro como para que les dure quince días, pero ambos esperan que el martes o miércoles suene el teléfono.