El Ministerio de Salud seleccionó a 2.800 médicos, obstetrices y enfermeras para atender la emergencia sanitaria. Sin embargo, en Guayas, hay críticas que hablan de una falta de transparencia en el proceso.
Contratos. Críticas por palanqueos y política en la selección de médicos empañan el plan de fortalecer la cobertura de salud. En el área rural, la llegada de galenos causa alivio.
El proceso de selección de 2.800 médicos, enfermeras y obstetrices contratados por la emergencia sanitaria vigente en el país enfrenta críticas. Aunque el Ministerio de Salud garantiza que se escogió al azar, varios directores de hospitales y jefes de frentes políticos aseguran que enviaron listados que se tomaron en cuenta para la selección de los salubristas.
También, entre esos mismos sectores, hay quienes reclaman porque no se aceptaron las nóminas que hicieron y que incluso les aprobaron especialistas que no necesitaban.
Pese a las críticas, los galenos han empezado a llegar a los sitios en los que laborarán durante los próximos cuatro meses, pues luego se convocará a un concurso de méritos para su designación definitiva.
Las comunidades, marginales o de las zonas rurales, los reciben con esperanza debido a la proliferación de enfermedades tropicales.
Antes de la primera vuelta electoral, en octubre pasado, Fanny Autheman se afilió al movimiento Alianza PAÍS que llevó a la presidencia a Rafael Correa. “Yo no he estado en la campaña, pero mi hermano sí”, dice esta obstetriz de 33 años que desde la semana pasada forma parte de los profesionales que contrató el Ministerio de Salud.
Este Ministerio garantiza que la selección se hizo mediante sorteos, pero algunos jefes de áreas médicas dan otras versiones. “Ellos ponen a su gente que está en la politiquería y no a los verdaderos soldados de la salud”, acusa Leonidas Cevallos, director del hospital de Daule.
Lo que reclama Cevallos es que no se hayan tomado en cuenta los nombres de médicos que él sugirió, algunos de los cuales trabajaban en ese hospital como voluntarios. En cambio le dan, por ejemplo, un odontólogo que no necesita. “Hay una obstetriz a quien envié a la parroquia Juan Bautista Aguirre y ya me llamó un padrino para pedirme que no la mande allá”.
El director de Salud del Guayas, Mario Murgueitio, explica que esto se debe a la forma de la elección. En Guayas se seleccionó a unos 600 profesionales, pero los inscritos superaban los mil. “Se formó un banco de datos y se escogió al azar, no ha habido predilección por movimientos políticos, ni grupos de médicos ni recomendados. Esa fue la forma de elegir en una avalancha de carpetas”, indica.
Sin embargo, el director del hospital materno infantil del Guasmo, Ricardo Moreno, afirmó que de la lista de 34 profesionales que él sugirió, 13 ya le llegaron, y de los 21 restantes ha recibido una confirmación verbal de Murgueitio que sí le asignarán. “Lo que pasa es que nosotros enviamos la lista con el aval de un comité de veeduría social conformado por la Federación de Barrios, el comité de usuarios”, explica Moreno.
A Eulogio Vera, director del hospital de Santa Lucía, le aprobaron el 80% de los nombres que sugirió. “Otros no me aceptaron, pero igual me siento contento porque los que me enviaron sí reúnen el perfil”, dice.
En su lista estaba la obstetriz Patricia Anchundia, de 36 años. Ella, desde hace seis meses trabaja gratuitamente en ese hospital. “Yo le entregué mi carpeta al director, recién ayer (miércoles) me dijo que iba a ser contratada”, refiere la profesional.
Eulogio Vera también pidió en su lista a la ginecóloga Norma Gusha, pero a ella ya la habían pedido en el centro de salud 4 en Guayaquil. Lo mismo le ocurrió con el galeno Víctor Hugo Paredes Lucero. “A él lo solicitó Ernesto Díaz Jalón (director del hospital Guayaquil), pero no lo hizo de forma arbitraria, me lo comunicó. Entiendo que ya está asignado allá”, dice Vera.
Díaz Jalón negó el miércoles haber hecho sugerencias de nombres de médicos, pero el viernes, al consultarle sobre Víctor Hugo Paredes pidió tiempo para averiguar el caso.
El presidente del Colegio de Médicos del Guayas, Eduardo Marriott, acepta que sí se atendieron sugerencias de directores, pero únicamente en cuatro hospitales: Guayaquil, del Niño, Infectología y de la maternidad del Guasmo. “Eso no llegó ni a 15 de las 300 plazas para médicos, el resto, 285, fue sorteado”, justifica Marriott al negar, como aseguran otros profesionales, que se ha dado preferencia a los galenos afiliados al Movimiento Blanco que apoya a Rafael Correa y al que pertenecen algunos médicos. Marriot negó pertenecer a ese frente.
Otros sectores políticos como el que dirige Gilberto León, cuñado del presidente Rafael Correa, también presentó su lista para las contrataciones, aunque dice que muy pocos fueron aceptados. “Unos cinco o seis, desafortunadamente hay amistades, grupos más allegados. Voy a hablar con ellos para que se dejen «ayudar»”, indica León.
Rocío Morales, líder de un frente de profesionales aliado al movimiento Alianza PAÍS, envió un listado a un coordinador de esa agrupación. “No nos han dicho nada aún, pero las personas están desesperadas porque necesitan un trabajo”, dice.
Por la declaratoria de la emergencia sanitaria, las contrataciones no se hicieron mediante concurso sino de forma directa. Cada profesional recibirá un sueldo según el título que posea: 550 dólares una auxiliar de enfermería, 715 una obstetriz o enfermera, 755 un tecnólogo médico, 853 un médico general, 761 un especialista y 863 un odontólogo. Excepto los especialistas que trabajan solo cuatro horas al día, los demás laboran ocho.
Desde el miércoles pasado, los elegidos se han ido presentando en sus sitios de trabajo. Algunos, como la tecnóloga en terapia respiratoria Eva Domínguez, de 24 años, ya trabajan desde el jueves. “Me metí a probar suerte, porque como yo estaba recién graduada no pensé que me iban a contratar”, dice emocionada al examinar a un neonato en el hospital de Daule.
En cambio, Fanny Autheman deberá esperar que la médica rural de la parroquia Limonal, de Daule, regrese de vacaciones con la llave de su consultorio para poder atender. “Mientras, he ido a presentarme a la comunidad para que sepan que hay una obstetriz aquí”, cuenta.