Sábado 28 de abril del 2007 Cartas al Director

La banca debe motivar más al ahorrista

Altos cobros por servicios

Parecería que la banca en vez de buscar clientes, los aleja; si no fuera por el decreto ley de Servicio de Pagos Interbancarios (SPI), el ciudadano común y corriente quizás no utilizaría este sistema.

La razón es sencilla, en vez de tener beneficios, el cliente suele salir perjudicado ya que su dinero se ve mermado cada mes porque ciertos bancos le cobran desde el piso hasta el aire acondicionado. Por ese motivo es que algunas personas dejan cantidades ínfimas cada mes.

 Las famosas tasas de mantenimiento de cuenta deben desaparecer, pues el banco asegura mensualmente un ingreso de mi dinero en dólares y me retribuye en centavos el interés que gano.

Por lógica se supone que pongo mi dinero para que gane interés, no para que pierda, por eso se jactan en decir que se han ganado miles de dólares.
Algunos ciudadanos en vez de ir al banco, buscan en cambio las cooperativas de ahorro que no se llenan de tantos requisitos suntuarios para conceder préstamos; las busca pensando que son como una boya de salvación para salvar sus pequeños negocios.

Hace poco se publicitó, por parte del Gobierno, cogido de la mano con el BNF (Banco Nacional de Fomento), un sistema de créditos a bajos intereses para fomentar fuentes de trabajo para la pequeña industria o microempresario. De esta manera el pequeño comerciante no se sentirá sofocado por los altos intereses que le cobra la banca, además podrá trabajar un poco más tranquilo y crear fuentes de trabajo.

 Si se apuntalan las cosas al bien común, la economía irá mejorando, y la ciudadanía recuperando poco a poco la confianza que la había perdido.
El mensaje es que se bajen las tasas de interés y se elimine la serie de trabas que actualmente existen, ya que si se concretan los créditos del Seguro Social, la banca podría estar perdiendo clientes.

Otro asunto es el de las remesas que cobran intereses excesivos. Si la banca quisiera servir, entraría en convenios con bancos internacionales para que nuestros compatriotas transfieran directamente en la cuenta de ahorro del beneficiario de la remesa. Si la banca se humanizara un poco y se acercara más al cliente, porque actualmente se ha creado una barrera difícil de sortear, las cosas mejorarían para ambas partes.

La obligación del banquero no es solamente captar el dinero, sino fomentar la inversión e impulsar el ahorro capacitando al potencial cliente, ya que en esta área se ha perdido el rumbo.

Néstor Torres Álvarez,
Guayaquil
Cartas al Director

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