Con un popular personaje de la radio quiteña, el Pato Borja, TC Televisión renueva sus informativos de la mañana.
Si a la TV se la concibe como un estado de ánimo, la nueva propuesta es audaz, pero acertada porque el Pato Borja es un motivador. Un locutor-presentador iconoclasta que sabe manejar el humor y que hace de la informalidad y lo común y corriente sus banderas. Su presencia en la televisión se da en esos términos y significa un cambio en un estado de ánimo que hasta hace un par de semanas era gris, agresivo, uniforme. Ahora, por lo menos, hay dos opciones: quien desea polémica y discusión política escogerá a Carlos Vera. Quien desea espectáculo, risas y relajamiento tiene al Pato Borja.
El cambio nunca es fácil y en estos primeros nueve días ‘El noticiero’ ha chirriado por todo lado (va tomando ritmo) porque estamos ante dos formas de entender la comunicación, pegadas apenas con saliva: primera, el espectáculo no periodístico del Pato Borja. Segunda, el viejo formato de un informativo alimentado por un periodismo pesado y de bajo impacto.
Las soluciones a medias son las peores. Por eso, el nuevo formato matutino de TC solo puede ser transitorio y bien se puede terminar en un show matutino con algún ingrediente informativo entre líneas, o se puede retroceder a lo anterior.
Más que imitar, quienes aún intentan un periodismo por TV deben entender que hay que renovar, innovar, sintonizarse con la gente, o resignarse a terminar como un ingrediente más de la industria del espectáculo.