Martes 24 de abril del 2007 El País

En Huigra se recuerda al ferrocarril con nostalgia

HUIGRA, Chimborazo | Ángel Largo

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HUIGRA, Chimborazo. Tres ex ferrocarrileros, Carlos Asintinbay (d), Manuel Cruz y Luis Naranjo, conversan sobre el viejo tren.

Ex trabajadores del ferrocarril recuerdan cómo era la vida en Huigra con el tren.

Huigra, década de los ochenta: las locomotoras 1 y 2, que venían desde la Costa y la Sierra, llegaban al cruce en la estación. El ambiente se convertía inmediatamente en una fiesta, con los viajeros agitando sus pañuelos como muestra de alegría y los comerciantes negociando sus productos.

Casi treinta años después, ese retrato del pueblo de Huigra solo queda en las historias de sus habitantes más viejos. Ahora, las calles pasan desoladas, mientras pocas personas esperan la llegada de algún viajero a quien vender su mercadería.

Junto a la vieja estación del tren  se encuentra fácilmente a ex ferrocarrileros que se entretienen conversando.

Uno de ellos es Manuel Cruz, ex ferrocarrilero con 25 años de experiencia, quien trae a su memoria los momentos alegres que vivió en su juventud  mientras fuma un cigarrillo. “Esto era una belleza. El comercio, la gente, el turista. Uno trabajaba y se divertía, sobre todo con bastante muchacha bonita”.

El ex trabajador, Luis Naranjo, culpa a la mala administración de la ex Empresa Nacional de Ferrocarriles del Estado (ENFE) por el fracaso.

“Recuerdo que a finales de los ochenta cambiaron los durmientes de guayacán por unos de palo de balsa. Esos no duraron ni tres meses”, explica Naranjo, quien recibe la afirmación de otros compañeros.

Luis Emeterio Bermeo, de 65 años de edad, también vivió la época de oro del tren. Comerciante de  granos hace 50 años, Bermeo aún tiene la esperanza de volver a ver al ferrocarril pasar frente a su casa. “Ojalá Dios quiera y eso se dé pronto. Sería fantástico para nuestras familias y para el pueblo”.

El País

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