- ABR. 24, 2007 - Foto - Religiosa y Obituarios - EL UNIVERSO
Al dejar ir los acontecimientos de mi vida, ellos se unen en orden perfecto.
Dejar ir
Con compromisos y responsabilidades numerosas que cumplir, quizá sienta que tengo que escalar una montaña de retos. Si siento la necesidad de eliminar obstáculos o resolver situaciones difíciles, hago una pausa en reflexión sagrada, consciente de que Dios es mi todo.
Dios es universal –el único poder y la única presencia–. Dios es amor incondicional siempre presente. Como creación de Dios, tengo habilidades y dones para expresar.
También sé que con Dios como la fuente constante de mi bien, puedo, con certeza, poner cualquier asunto y todos los asuntos al cuidado de mi Creador. Dejo ir y permito que Dios actúe, y los acontecimientos de mi vida se desarrollan en orden perfecto.
–Mateo 21:21
“Respondiendo Jesús, les dijo: ‘De cierto os digo que si tenéis fe y no dudáis, si a este monte le decís: ‘¡Quítate y arrójate al mar!, será hecho’”.