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DOMINGO | 22 de abril del 2007 | Guayaquil, Ecuador
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Sin alumbrado público

Le reclamo a la Empresa Eléctrica: pago cumplidamente las planillas desde hace más de siete años que vivo en Zapotal, jurisdicción del cantón Santa Elena, Guayas. Sin embargo, este sector está en total abandono de alumbrado público.

El servicio pésimo me ha quemado mis electrodomésticos por las subidas y bajadas de voltaje. Pido que la Empresa Eléctrica de Santa Elena nos devuelva la tasa que por alumbrado público indebidamente pagamos.

Gastón Eguiguren Litardo,
Zapotal
Se necesitan semáforos

 
He escrito muchas cartas haciendo notar el peligro en que vivimos los moradores de la calle Washington, por la velocidad de todos los vehículos que transitan por ahí.

En días pasados pintaron las señales de seguridad en la vía para que se detengan los automotores que van en dirección este-oeste y viceversa. Eso solo permite que todos los conductores que circulan por dicha calle corran más y con más autorización. Ruego al Jefe de Tránsito que salga a comprobar si tenemos o no tenemos razón los moradores de la vía en mención. Yo como antiguo oficial le recomiendo hacerlo. No se confíe, lo pueden hacer quedar mal. He entregado muchas cartas en la CTG y fueron al tacho, he hablado con muchos oficiales pero no hay respuesta. Solo se necesitan tres semáforos y letreros de “velocidad máxima 30 km”, ya que este sector es un barrio residencial.

Óscar Manuel Roldán Macías,
Guayaquil

 

El precio de la urea
Con motivo del programa gubernamental de la incorporación del fertilizante nitrogenado  urea  y su distribución en beneficio de los pequeños agricultores –que realmente aplaudimos–, se han expresado en medios de comunicación equivocados conceptos del proceso de  ese producto de importancia  fundamental para la agricultura.

Se ha dicho por ejemplo que en los países vecinos, Perú y Colombia, su valor de venta es de alrededor de diez dólares el saco de 50 kilos y que el costo de ese material ensacado proveniente de la China podría ser de apenas seis dólares la misma unidad, puesto en puerto ecuatoriano.
Para la debida información de los interesados en el tema debo expresar que las importaciones que realizan el Ecuador y todos los países latinoamericanos se efectúan a base de los precios internacionales que marcan el comercio de este y otros fertilizantes, y que pueden ser constatados a través de las informaciones que organismos especializados publican periódicamente para conocimiento de empresas y gobiernos. Es así que el precio actual de la urea 46% de nitrógeno, proveniente de los principales orígenes de producción como son Rusia, Europa del este, Venezuela o China, una vez transportada, descargada y ensacada en puerto ecuatoriano, está por encima de los diecinueve dólares el saco, sin ninguna utilidad para el importador. Si a este rubro le agregamos los costos de almacenamiento, distribución, y mercado en las distintas zonas agrícolas del país, este valor se podría incrementar entre dos y tres dólares adicionales. En consecuencia, el precio final de venta a los agricultores del programa de Gobierno contiene un alto e indiscutible subsidio estatal, de lo que todos debemos estar conscientes.

Manuel Antonio Sotomayor González,
Guayaquil
Foro de lectores

¿Está usted de acuerdo con que el Presidente ataque, en general, a quienes llevan un apellido que no es de su agrado?

El Presidente tiene posiblemente su complejo. En Ecuador la sentencia de “pelucón” no es ninguna ofensa, como tampoco el calificativo “serrano”; solamente se vuelven escarnio  de la manera burlona y repetitiva con que se los dice. Nuestro mandatario rechaza todo lo viejo y caduco tratándolos como “cadáveres insepultos”; sin embargo, rescata políticas de hace más de 2.000 años.

Carlos Saavedra Idrovo,
ingeniero, Guayaquil

Pienso que en el ánimo del Presidente jamás hubo la intención de atacar o sentir desagrado por ciertos apellidos muy conocidos en nuestra ciudad, sino a ciertos individuos de nuestra partidocracia corrupta que los ostentan y que siempre aparecen en los comunicados de las llamadas “fuerzas vivas” o “junta cívica” que nadie ha elegido o nombrado.

Hay pequeños empresarios, comerciantes minoristas, dirigentes gremiales y sociales, esforzados, honestos y patriotas, cuyos apellidos pertenecen al pueblo llano y por eso nunca son tomados en cuenta en dichas autonombradas instituciones.

Cristóbal Gualancañay Mora,
ingeniero, Guayaquil

Me parece un acto de cobardía y gran falta de moral que se atente contra la imagen de familias que llevan apellidos de gran realce a través de la historia, argumentando que solo por el hecho de vivir en determinado lugar o poseer más bienes materiales que el resto  son culpables de que la patria no progrese, y además se los tilde de “pelucones” o cualquier otra palabra soez.

Presidente, no trate de manipularnos con discursos en los que lo único que demuestra es su actitud de agredir a unos para quedar bien o congraciarse con el sector pobre del Ecuador. Ocupe su tiempo en cosas provechosas para todos los ecuatorianos. Tampoco manche el nombre de Bolívar, Alfaro, ni de ningún prócer, no le quite el valor cívico que tiene la canción Patria al colocarla en sus campañas políticas. Le pido que respete a mi patria.

Gloria Gutiérrez Zambrano,
colegiala de quinto Quibio, Guayaquil
 
Señor Presidente, no me avergüenzo de haber sido uno de los que votó por usted. Lo hice porque me identifico con esta nueva generación al ser contemporáneo mío, pensando que cambiaría el estilo de hacer país pero con artillería pacífica, no con violencia ni confrontaciones.

Lamentablemente, como la mayoría de los gobernantes, se dejó contagiar por el “virus” del poder; este se manifiesta con síntomas como creer que lo sabe todo, hacer uso más de la boca que de los oídos, adueñarse de la verdad, gobernar a control remoto, perder el olfato de las necesidades del pueblo, invertir tiempo en buscar culpables en vez de soluciones, y otros síntomas más. Sea original y auténtico, no hay mérito en imitar a los vecinos. Pensé que su deseo también era generar una plataforma de orgullo para sus futuras generaciones de los Correa y Delgado, a fin de que lo recuerden de por vida como afortunadamente ha pasado con quienes fueron nuestros presidenciables Arosemena. Sane su niño interior perdonando a todo aquel que le hizo daño, dejando atrás todo sentimiento malo que afecta al alma. No pierda la oportunidad histórica de hacer país teniendo paz interior.

David Arosemena Arosemena,
Samborondón

 

 

¿Vuelven los mismos?
Me enteré que ya están sonando para asambleístas nombres de siempre   y otros nuevos. Basta de payasos, “artistas” faranduleros de televisión, deportistas, títeres de la politiquería, familiares de políticos perdedores. Que los candidatos sean doctores en leyes honrados, muy cultos, con experiencia y sin ningún vínculo político ni con políticos.

César Moreno
migrante, Génova, Italia
Infracciones fantasmas

Mi tía fue a matricular su vehículo a la Comisión de Tránsito del Guayas (CTG), luego de haber cancelado en valor respectivo en el banco.

Ella llevó –para pagar– la boleta de una citación por no usar el cinturón de seguridad, impuesta en diciembre del 2006 por un vigilante que se encontraba en los alrededores de su casa, a un familiar que fue a visitarla y le hizo el favor de sacarle el carro del garaje, y mientras él lo maniobraba para dar la vuelta y volver a parqueárselo al pie de su puerta, no se colocó dicho sistema de protección; pero esa sanción se justifica.

Lo que no es justificable ni ético es que al momento de matricular su coche y pagar la multa, la empleada que la atendió le entregó a mi tía un recibo impreso por la computadora con el reporte de la infracción en la que consta otro hecho y protagonista totalmente distinto a lo que en realidad sucedió. El papel indica que un hombre, cuyo nombre jamás ella ni nadie de la familia lo hemos escuchado ni visto (es más, no sabemos si existe o es un nombre inventado por ellos), condujo en contravía el vehículo de mi tía en los primeros días de marzo del 2007. Eso es totalmente falso, pues el vehículo estuvo todo el mes de marzo guardado en su garaje de la vivienda porque ella estuvo de viaje en el exterior y nadie se lo tocó, pues es la única persona que maneja en su casa. Además, la multa por conducir en vía contraria es una de las más caras que existen  y lo que la CTG cobró fue siete dólares, valor que imponen cuando no se usa el cinturón o se abusa del pito.

Cuando le pedimos explicación a esa empleada, no supo qué decir, solo tomó el dinero y lo guardó (como vimos que todas sus otras compañeras lo hacían) en el cajón de su escritorio, y añadió que averiguáramos en las dependencias del centro. Al salir, en la puerta, escuchamos a una usuaria contrariada preguntarle a un vigilante porqué le habían puesto una multa también “fantasma” o inventada. Nos acercamos a ella y el agente permaneció mudo. La dama nos dijo que jamás la habían citado y que estaba sorprendida porque al matricular su carro le cobraron siete dólares por pitar demasiado; en el recibo que le dieron decía que un sujeto tal, para ella totalmente desconocido, había conducido su automotor en cierta fecha y cometido la infracción, cosa que ella indicó jamás ocurrió. La dama y nosotros nos preguntamos cuántas personas más pasarían por lo mismo  y a dónde se iría esa plata de cobro de “infracciones”. 

Nosotros nos fuimos a la CTG del centro (Chimborazo) a averiguar y pedir una copia de la citación. Mientras estábamos en la cola, varios usuarios nos contaron, quejándose, que les habían salido infracciones que ellos nunca cometieron. Cuando nos llegó el turno, nos atendió un sujeto que en tono cortante dijo “esperen”, y se ubicó detrás de una puerta, para luego indicarnos por la ventanilla que aún el reporte de esa infracción no había llegado porque, según “dice el general” (¡quién será ese!), estaría por llegar en unos quince días porque la infracción se cometió en La Libertad, cuando mi tía ni nadie de la familia hace más de tres años hemos ido por allá, y su carro que es nuevo, hasta ahora ha viajado a la península de Santa Elena.

Luis Rodríguez
Guayaquil
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Guayaquil
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Hora: de 17:30 a 21:00.
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