Domingo 22 de abril del 2007 Religiosa y Obituarios

Polémico mensaje

Fotorreportaje

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La caminata recorrió la avenida Quito y convocó a unas doscientas personas.

La aparición pública del grupo puertorriqueño Creciendo en Gracia crea polémica en algunos de los 33 países donde tienen creyentes. En Guatemala, el Congreso ha resuelto impedir el ingreso de estas personas al país. Esta organización promueve una doctrina que niega la existencia del pecado. En Ecuador se suman los adeptos.

Sus seguidores se tatúan el número 666 en el brazo, en el pecho o en la nuca, porque aseguran que este no es el número de la bestia, sino del hombre, de la sabiduría. También se graban con tinta las iniciales de la frase ‘Salvo, siempre salvo’ (SSS) como señal de que aunque cometan errores no son pecadores, sino que siempre estarán bendecidos porque Cristo eliminó el pecado, que ya no existe.

Los miembros del movimiento Creciendo en Gracia creen que Jesucristo ha cumplido su promesa de venir por segunda vez a la tierra y que se ha encarnado en José Luis de Jesús Miranda, un puertorriqueño de 61 años, de tez blanca, de 1,80 metros de estatura y que desde Miami (EE.UU.) controla los centros educativos de ese movimiento en más de 30 países. La idea es, según Creciendo en Gracia, instalar el Gobierno de Dios en el mundo, tras la destrucción de las iglesias Católica y Evangélica que, dicen, han predicado un falso evangelio.

En Ecuador, según el obispo nacional de Creciendo en Gracia, Diógenes Barros (tercero en la jerarquía del movimiento), hay unos cinco mil creyentes en 22 ciudades.

Unos 200 de ellos recorrieron la avenida Quito, en Guayaquil, el sábado 31 de marzo, marcha que se hizo en 33 países.

Los “bendecidos”, como se autodenominan, creen que en cada ser humano confluyen dos fuerzas, la espiritual y la carnal. La primera es perfecta porque es Dios mismo, por eso es que pueden vivir como les plazca, pues aunque la carne cometa errores su espíritu siempre será bueno. “Todo nos es lícito, pero no todo nos conviene, puedes fumar marihuana y eso no te invalida con Dios, pero sí te trae consecuencias.
La idea es que aprendamos a reinar”, afirma José, un ingeniero civil de 28 años que asegura que los ángeles le ayudaron a encontrar empleo y para agradecerlo dona el 20% de su salario a su pastor.

La mayoría de los bendecidos están obligados a dar el 10%, siempre que tengan empleo. El dinero lo administra el pastor de cada grupo para cubrir los costos del alquiler del sitio donde se reúnen los miércoles y domingos a escuchar las supuestas revelaciones de José Luis de Jesús Miranda, a quien llaman Jesucristo Hombre o Apóstol.

El comerciante quiteño Vinicio Mencias, pastor de un grupo, envía el 20% de lo que recauda al obispo Barros.

A veces, cuenta, lo tildan de loco; incluso, sostiene, varios de sus compañeros de reunión han perdido su empleo a causa de los tatuajes. En otros países enfrentan discriminación.

La prensa caribeña informó  de prohibiciones para el ingreso de José Luis de Jesús Miranda a Honduras, y en El Salvador se busca a migrantes ilegales al interior de  la agrupación.

El arzobispo de Guayaquil, Antonio Arregui, advierte que “la buena voluntad de la gente no puede ser sorprendida por presentaciones tendenciosas sobre la vida religiosa”.

 

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