Calentamiento. Los manglares, la Amazonía y las Islas Galápagos serán los más perjudicados por los cambios climáticos.
Ecuador es muy vulnerable al cambio climático. Su capacidad de adaptación a los efectos del mismo es limitada a causa, entre otros aspectos, de la pobreza y de su ubicación geográfica.
Las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) del Ecuador constituyen 4% junto con los países de America del Sur, una parte marginal de las emisiones globales que se acumulan en la atmósfera y que originan el fenómeno del calentamiento global, tal como coincide la comunidad científica mundial, sin embargo esto ya está afectando a nuestro medio ambiente.
Los glaciares de Ecuador se reducen aceleradamente, al punto que la superficie cubierta por hielo en el volcán Cotopaxi, uno de los más altos del país (5.987 metros sobre el nivel del mar), se redujo en un 31% entre 1976 y 1997, según un estudio realizado por el Comité Nacional del Clima en el 2005.
“Observamos una pérdida y el promedio de esta (en el grosor de los glaciares en Ecuador) es de medio metro por año”, dice el glaciólogo Bernard Francou del Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD), quien atribuyó directamente el fenómeno a la subida de las temperaturas mundiales.
La desaparición de los glaciares, importantes reguladores climáticos, provocaría daños en el ecosistema ecuatoriano y problemas en el abastecimiento de agua para sus principales ciudades, incluida la capital, Quito, que depende en un 80 por ciento de recursos hídricos alimentados por los nevados.
Las Islas Galápagos también se verán afectadas como consecuencia del calentamiento. Se estima que está ocurriendo un proceso de emblanquecimiento del coral, y que si la temperatura sube en más de 2 grados hasta el 2100 podría verse completamente aniquilado. Incluso se han reportado temperaturas del agua superficial, donde se encuentran los corales de Galápagos, hasta de 27.5 grados que han provocado ya el emblanquecimiento del coral.
Un posible efecto es el que afecta a los Andes colombianos, donde enfermedades como el dengue solían llegar hasta los 1006 msnm (metros sobre el nivel del mar), pero ya se han reportado casos a una altura de 2195 msnm. Lo que ocurre hace prever un escenario similar en nuestro país, tomando en consideración la similitud orográfica.
La actividad petrolera ha destruido buena parte de las reservas forestales del Oriente ecuatoriano, al igual que la tala indiscriminada del manglar, lo que prácticamente exterminó el pulmón natural con que contaba el litoral ecuatoriano. Los bosques secos originalmente cubrían la mayor parte de la zona costera de Ecuador y el norte de Perú. Hoy en día quedan pocos ejemplares de estos bosques, debido a los impactos que reciben por acciones del hombre.
Enlaces
Acción Ecológica-Ecuador
http://www.accionecologica.org/webae/index.php
Fundación Natura
http://www.fnatura.org