Sábado 21 de abril del 2007 Migración

Normas afectan a miles de inmigrantes

MILÁN, Italia | Rolando Ortega

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LOMBARDÍA, Italia. Cientos de inmigrantes propietarios de locutorios protestan por leyes.

Reglas  obligan al cierre de locutorios. Entre los dueños
hay  ecuatorianos.

Los cinco años de ahorro en Italia no le sirvieron de mucho a Nedesda Ojeda, una compatriota oriunda de Loja, que ha sido obligada a cerrar su locutorio telefónico por disposición de las autoridades regionales.

Las nuevas normas impuestas por la Regione Lombardia, que abarca a  Milán,  para unos tres mil locutorios, incluyen requisitos que sus propietarios dicen resulta difícil cumplirlos, como la implementación de dos baños, sala de espera, parqueadero y la limitación de horarios;  incluso, se  exige un tercer baño para  discapacitados.

Cientos de  phone center,  como se los conoce en Italia, han comenzado a cerrar sus puertas como es el caso de la peruana Rosa Chamache, quien hasta permaneció tres días en huelga de hambre dentro de una campaña que pretendía suspender estas normativas. “Físicamente no tengo las condiciones para ampliar mi negocio”,  asegura la mujer afectada por un cáncer.

La nueva normativa para el funcionamiento de los locutorios, generalmente gestionados por los propios inmigrantes, entre ellos unos cien ecuatorianos, entró en vigencia el 22 de marzo del 2006 y fue aplicada para las nuevas aperturas. En el caso de los negocios antiguos se dio un año de plazo  para que se adapten a las reglamentaciones vigentes.

Solamente el 5% de estos negocios ha logrado cumplir con los nuevos requisitos que, según Eugenio Paschetta, presidente de la Asociación Nacional de Phone Center, es “inaplicable y hasta discriminatoria”.

La medida es “absurda” dice también Cristian Ayala, un ecuatoriano que emigró hace ocho años. “Con la nueva ley del antiterrorismo a uno le obligan a pedir documentos a todos los clientes, quienes se siente ofendidos, en particular a los italianos que se molestan porque un inmigrante les pide documentos”, explica.

Otro de los aspectos que refuta es el pedido de baños para los discapacitados. “Hemos visto que incluso los mismos bares italianos solo tienen un baño y a veces en el patio del edificio y mal nos pueden pedir a nosotros estas reglas. Una persona viene, llama un momento y se va enseguida”, dice y agrega que la telefonía ya no es un buen negocio y los únicos que se enriquecen son los vendedores de las líneas telefónicas.

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