Miércoles 18 de abril del 2007 Cartas al Director

En cada elección

Atentado al ornato

Qué pena haber vuelto a sentir que mi mayor derecho cívico es mi peor pesadilla. Lo que seguramente a otros les hinchará el pecho de orgullo, a mí me produce incomodidad, rechazo e inconformidad; no por el acto, sino por las condiciones en las que me ha tocado hacerlo.

Pertenezco a la parroquia Tarqui y mi junta  está ubicada en el colegio Aguirre Abad. Para acceder a ella ingresé por los alrededores de la Universidad Laica con el propósito de dejar estacionado mi automotor relativamente cerca de donde me tocaba sufragar.  Para llegar hasta la entrada del colegio debí atravesar una penosa “calle de honor” flanqueada por vendedores de fritadas, churros calientes, llapingachos, sándwiches de chancho; de bisuterías, películas, DVD, gafas y otros artículos que en momentos como ese ni interesan ni llaman la atención, sin embargo, uno debe sortearlos mientras evita que lo quemen, lo salpiquen con aceite hirviendo o estrellarse con la gente que viene en sentido contrario distraída mirando los caramancheles. Además hay que soportar olores, y la alta temperatura que en nuestra querida ciudad es habitual siempre que hay que acudir a las urnas.

Pasada esa prueba de obstáculos, vino, como siempre, la más dura que es tratar de ingresar al colegio a la fuerza al estilo gladiador, peleando con los que salen de ahí, sin que exista una sola autoridad  capaz de poner orden. La parroquia Tarqui ha experimentado en los últimos diez años un incremento constante que se evidencia claramente cuando vamos a las urnas, por lo que hay  un clamor general de nosotros los parroquianos, de que se fraccione o rezonifique la mencionada parroquia.

Solo es cuestión de observar las dificultades del acceso motorizado y peatonal a las juntas electorales en los recintos y, por ende, el control de los mismos es ineficiente.

En cuanto a los informales, sin ánimo de perjudicarlos, hago un llamado al Municipio para que ponga orden en las jornadas cívicas. Por seguridad no deberíamos sortear aceite hirviendo y otros obstáculos para llegar a nuestras mesas electorales. Por las altas temperaturas que se vendan bebidas heladas en las vías de acceso a los recintos, pero churros calientes, llapingachos, frituras..., ¡señores! Son denigrantes las condiciones en  que se vota. Sigo soñando con que llegue el día en el que sufragar sea solo un derecho y no una obligación a la que lamentablemente debo someterme para poder hacer cualquier trámite.

Cinthya Arzube Pulley,
Guayaquil
Cartas al Director

Diseño

© Copyright 2009. Compañia Anónima EL UNIVERSO. Todos los derechos reservados.