- ABR. 16, 2007 - Foto - Editorial - EL UNIVERSO
El debate sobre este asunto concluyó. El Soberano se ha pronunciado y todos debemos acatar su resolución. Que ninguna maniobra o subterfugio le escamotee esa voluntad.
A partir de ahora se abre un período más o menos prolongado, de un año quizás, en el que habrá que precisar con la mayor exactitud posible las características del cambio.
Sabemos que debe ser una transformación inmediata, profunda y estructural; no un maquillaje superficial. También, que debe ser democrática y con amplia libertad; no en un clima de intolerancia.
Pero más allá de ese marco general, hay un amplio abanico de alternativas, en los ámbitos económico, político, social y cultural que requerirán de un activo intercambio de ideas.
Para decidir entre esas diferentes opciones, el pueblo deberá acudir a las urnas en varias ocasiones. Esforcémonos para que sea un voto razonado y consciente.