Trabajo en el km 1½ de la vía a Samborondón. Vivo una tortura diaria para llegar al lugar de mi empleo.
Tengo que coger el carro en la terminal. El carro, el 81, es un verde con blanco grande que no abastece a la cantidad de personas que venimos a trabajar en este sector, la mayoría hombres, que sin ningún tipo de educación y sin hacer cola se suben al carro aplastando a las mujeres.
A mí me han golpeado, me han dejado moretones, en los brazos y piernas.
Todos tenemos que hacer fila para subir, pero estos hombres (si se les puede llamar así) no la hacen y quieren subirse primero y venir sentados. Yo llamé a un canal de televisión para que lleven las cámaras pero no han ido.
Es un verdadero martirio. Todos los días es lo mismo.
Sonia Beatriz Jurado Alvarado
Guayaquil