Miércoles 11 de abril del 2007 Religiosa y Obituarios

Jesús de la Misericordia

Novena: Sexto día

Hoy, tráeme a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños, y sumérgelas en mi misericordia. Estas son las almas más semejantes a mi Corazón. Me fortalecieron durante mi agonía. Las veía como ángeles  que velarían al pie de mis altares. Sobre ellas derramo torrentes de gracias. Solamente el alma humilde es capaz de recibir mi gracia; concedo mi confianza a las almas humildes.

Jesús, tan misericordioso, Tú mismo has dicho: “Aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón”. Acoge en la morada de tu Corazón a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños. Estas almas llevan a todo el cielo al éxtasis y son las preferidas del Padre celestial. Son un ramillete perfumado ante el trono de Dios, de cuyo perfume se deleita Dios mismo. Estas almas tienen una morada permanente en tu compasivísimo Corazón y cantan sin cesar un himno de amor y misericordia por la eternidad.

Padre eterno, mira con misericordia a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños que están encerradas en el muy compasivo Corazón de Jesús. Estas almas son las más semejantes a tu Hijo. Su fragancia asciende desde la tierra y alcanza tu trono. Padre de misericordia y de toda bondad, te suplico por el amor que tienes por estas almas y el gozo que te proporcionan, bendice al mundo entero para que todas las almas canten juntas las alabanzas de tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
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