- ABR. 09, 2007 - Foto - Cartas al Director - EL UNIVERSO
No hay que desacreditar a aquellos que hayan podido adquirir viviendas en Samborondón ni enfrascarse en una pugna por quién es o no es pelucón. Si ser pelucón significa vivir bien, tener casa, carro y educación, la pugna y la lucha deberían ser por tener en el Ecuador doce millones de pelucones.
Seguramente debe haber residentes de este sector con dinero mal habido, como en todo, pero es ridículo pensar que las miles de personas que habitan en este tramo vial se hayan hecho de dineros públicos, ya que la gran mayoría son profesionales, gente trabajadora que nunca han sido empleados del Estado, con sus casas hipotecadas y que las pagan con el trabajo duro y el sudor del día a día.
Joffre Lara Andrade
Samborondón, Guayas