Domingo 08 de abril del 2007 | 15:42 El País

Fama golpea "valle de la eterna juventud" en Ecuador

REUTERS | VILCABAMBA

A sus 89 años, Néstor Carpio dice que no espera vivir tanto como su padre Miguel, que alcanzó los 124 años e hizo este minúsculo valle ecuatoriano famoso alrededor del mundo por la longevidad de sus habitantes.

Actualmente, los famosos ancianos de Vilcabamba están muriendo más prematuramente que sus antecesores, en lo que aparece como el resultado de las tensiones de la vida moderna traídas por turistas y los interesados en la eterna juventud.

"La vida era tranquila antes, ahora el pueblo ha crecido mucho", dijo Carpio, sentado en las afueras de su casa de abobe mientras automóviles esparciendo los acordes de la tecnocumbia cruzan por los alrededores. "Los más viejitos están muriendo bien rápido".

Los grupos de jóvenes que beben cerveza y fuman alrededor de la plaza principal de la aldea contrastan agudamente con las imágenes de robustos ancianos que llevaban a cuestas las cosechas de papas, cebollas y hierbas a través de los escarpados caminos andinos.

Los ancianos dicen que la vida moderna ha invadido e interrumpido la tranquilidad y la despreocupada forma de existencia del valle, que era clave para su longevidad.

Los centenarios ancianos usualmente son vistos jugando cartas en la plaza o sentados en la iglesia, dicen los pobladores de Vilcabamba, pero hay menos por la muerte de algunos en años recientes. Ellos citaron los funerales de dos ancianos que creían tenían 118 y 124 años.

"Ya no comemos la comida natural del pasado", dijo Ramón Santín, un campesino de 89 años que estuvo una sola vez en su vida en un hospital debido a un dolor de estómago. "La vida es diferente ahora".

Balance trastornado
Nelson Jurado, un gerontólogo que ha estudiado a los ancianos de Vilcabamba, considera que un delicado equilibrio entre una buena composición genética y un ambiente sano ha ayudado a prolongar sus vidas.

"Este tsunami de desarrollo está afectando el frágil ecosistema de Vilcabamba", dijo Jurado. "Esta gente vive a un ritmo más acelerado y eso ha tenido un impacto en su calidad de vida y longevidad".

Científicos extranjeros han cuestionado la edad verdadera de los ancianos de Vilcabamba, porque la mayoría carece de la documentación oficial, como sus partidas de nacimiento.

Pero, Ecuador ha sido casa de la persona verificada más vieja del mundo, Maria Capovilla, hasta su muerte en uayaquil en agosto, según el libro de Guinness de los expedientes de mundo.

Vilcabamba se ha convertido en tierra fértil para el turismo y utiliza su fama para vender todo, desde cigarrillos del "valle de la juventud eterna" o agua embotellada y adornada con la fotografía de un anciano blanco y barbudo.

Pero, los funcionarios locales dicen que luchan por mantener un equilibrio entre el turismo y una forma de vida sana.

"Nosotros estamos felices que los turistas vengan al pueblo, pero están cambiando nuestra cultura", dice Adalber Gaona, presidente de la junta parroquial, quien asegura que su abuela murió a días de su cumpleaños 100. "Ahora la juventud esta bebiendo colas (refrescos), fumando y comiendo comida chatarra".

"Parece que nuestra misma fama de la vejez nos está perjudicando", dijo.

Como en otros poblados de las áreas rurales de Ecuador, cientos de habitantes de Vilcabamba han emigrado a Estados Unidos y Europa en busca de mejores trabajos.
Y los que se quedan dudan que puedan alcanzar la edad de sus predecesores.

"Está loco, nunca voy a llegar a los 100 años", dijo el taxista Carlos Vera. "Esa época en que la gente vivía tanto ya se fue".

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