- ABR. 08, 2007 - Foto - Religiosa y Obituarios - EL UNIVERSO
#1
El mensaje de la Palabra de Dios
Juan escribe para unos lectores que no habían conocido a Jesús, y que se preguntaban si podían estar seguros de su fe sin haber tenido un encuentro personal con el Señor. La respuesta es: sí. El discípulo a quien Jesús amaba no necesitó las apariciones ni el encuentro personal con el Señor para creer. El sepulcro vacío fue un signo de la resurrección del Señor y, a diferencia de Tomás, creyó sin haber visto: Juan es modelo de fe.
#2
¿Qué compromiso nos pide el Señor?
Ser signos y testigos de la resurrección del Señor con nuestra vida nueva, y levadura del mundo nuevo iniciado por Cristo.
Creer en la resurrección es creer que Cristo está vivo, presente y actuando entre nosotros, aunque no lo veamos.
Creer en la resurrección es descubrir a Cristo presente en los signos dejados por él, y que revelan su presencia:
En la Iglesia, que prolonga su enseñanza y comunica al mundo su vida nueva.
En la Eucaristía, que inyecta en nuestra vida y en la historia la fuerza del resucitado que libera y crea fraternidad.
En los Evangelios, que nos ponen en contacto con su vida y su mensaje.
En nuestros hermanos más pobres.
En nuestra propia historia: en la solidaridad, en las aspiraciones de justicia y liberación de nuestros pueblos.
Creer en la resurrección nos compromete a proclamar, con las palabras y con nuestra manera de vivir de mujeres y hombres nuevos, que Cristo vive, que Cristo nos ha liberado, que Cristo es nuestra única esperanza.
#3
¿Cuál es mi respuesta, hoy?
Decir sí a todo lo bueno que sentimos dentro, o que nos proponen los otros. Procurar hacer felices a las personas que nos rodean con esos pequeños detalles que sabemos que les agradan. No esperar a que me pidan un favor, cuando me doy cuenta de lo que necesitan o esperan los otros de mí.
Evangelio
Lectura del Santo Evangelio según San Juan
Asamblea: Gloria a ti, Señor.
El primer día después del sábado, estando todavía oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Echó a correr, llegó a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto”.
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose, miró los lienzos puestos en el suelo, pero no entró.
En eso llegó también Simón Pedro. que lo venía siguiendo, y entró en el sepulcro. Contempló los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, puesto no con los lienzos en el suelo, sino doblado en sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó, porque hasta entonces no habían entendido las Escrituras, según las cuales Jesús debía resucitar de entre los muertos.
Palabra del Señor.
Asamblea: Gloria a ti, Señor Jesús.