- ABR. 05, 2007 - Foto - Religiosa y Obituarios - EL UNIVERSO
La omnipresente luz del Cristo me guía hacia la libertad y satisfacción
Guía
Sé que los pensamientos y palabras negativos no son simplemente un hábito inofensivo. Cuando decido no hablar ni pensar negativamente, me libero para vivir partiendo de mi espíritu de gozo. Al orar, mi mente es iluminada por la luz omnipresente del Cristo morador, y soy inspirado a compartir esa luz con otros.
Cristo expresa a Dios en mí. Mi meta suprema es manifestar esta expresión con pensamientos, palabras y acciones que reflejen mi divinidad. Al hacerlo siento satisfacción inmediata.
Cuando mis pensamientos y acciones inspiran la sonrisa de otros, siento como si esas sonrisas reflejaran la luz del Cristo de vuelta hacia mí. Cuando una decisión que tomo aumenta el gozo de mi corazón, sé que es la correcta.
–Salmo 43:3
“Envía tu luz y tu verdad; estas me guiarán”.