- ABR. 03, 2007 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
Si busca “regulación de la TV” en el Google se podrá ver que existe un amplio debate en todas partes sobre la necesidad de que se establezcan marcos regulatorios muy definidos, no solo desde el punto de vista técnico sino sobre todo en materia de horarios, los espacios de producción nacional y la programación que se emite por televisión.
En Chile y Argentina, por ejemplo, se señala que la inminente llegada de la televisión digital es la oportunidad de repensar todo el marco en que se desenvuelve la televisión. “La regulación de la TV Digital es la ocasión para replantear íntegro el estatuto de la TV chilena”, se afirma.
O más al sur se plantea que, “el Estado es responsable de la regulación de la TV. Es necesario democratizar la TV y no depender solo del rating, que no pondera la calidad de los programas”.
Recordemos que el mejor momento de la TV chilena se dio en esos años en que una regulación obligaba a los canales a poner en los horarios triple A, producciones nacionales de carácter cultural. El efecto fue que se elevó el número de las producciones y también su calidad.
En el actual contexto de la televisión latinoamericana es casi imposible el surgimiento de producciones de identidad local y con calidad: resulta más fácil, más rentable y menos costoso apostar a los culebrones. Por eso, aunque muchos no se atrevan a admitirlo en público, la regulación de la industria se presenta como una de las pocas salidas.