La paz de Dios en mí fluye de mi como palabras tiernas y acciones serenas
Paz mundial
El papel de pacificador se aplica no solamente a los jefes de Estado, líderes religiosos y mediadores profesionales. Cada día tenemos oportunidades de desarrollar y mantener relaciones personales armoniosas. Ofrecemos nuestra energía, esperanza, bondad y compasión a toda situación y a toda persona que conocemos. Si surgen retos con otras personas, podemos contribuir a soluciones que beneficiarán a todos los interesados. Bendecimos a nuestros compañeros humanos en oración. No hay duda de que a medida que permitimos que la paz de Dios en nosotros fluya como palabras tiernas, somos pacificadores.
–Isaías 32:18
“Y mi pueblo habitará en morada de paz, en habitaciones seguras y en lugares de reposo”.