Delito premeditado.
Julio Carriel Ríos, uno de los detenidos por el asesinato del empresario gasolinero Roberto Zerega Granados y de su hijo Christian Zerega Recalde, confesó a la Policía que el delito fue "planificado minuciosamente".
En rueda de prensa, la tarde de ayer se revelaron detalles de cómo se efectuó el crimen.
Según Wilson Alulema, jefe de la Policía Judicial del Guayas, Carriel le confesó que todo empezó cuando Meza le propuso a Roberto Zerega que le venda la mitad de sus acciones, valoradas en 98.000 dólares. "Él primero aceptó, pero luego se arrepintió... y eso produjo el resentimiento", indicó.
Por ello, -relató- Meza comenzó a "maquinar" el asesinato, para lo cual lo contactó (a Carriel) y a Manolo Rubio, para "que hagan el trabajo".
"Tras comprar dos bates de béisbol se citó con su socio en la oficina de este, donde acudí junto a Rubio. Meza sacó una pistola y los apuntó... luego los amarramos con cinta", contó.
Agregó "que al padre le dieron varios batazos en la cabeza y además lo hincaron con un palo de chuzo... Al primero que matamos fue a Christian".
Alulema aclaró que se investiga el contrabando de combustible que, según Meza, realizaba Roberto Zerega.
Mientras, el fiscal Miguel Murillo inició ayer instrucción contra los cinco detenidos.
La medida afecta a Wilson César Meza Ríos, Ángel Jacinto Meza Vera, Isidro Jacinto Suárez Abad, Julio Alberto Carriel Ríos y José Nery Velásquez. En la tarde, el juez Ángel Rubio les ordenó la prisión.