Uno con Dios, soy libre en corazón, mente y espíritu
Libre
Cuando hago lo que me gusta hacer, siento libertad en corazón, mente y espíritu. Al utilizar mis talentos para contribuir con algo de valor, permito que mi creatividad resplandezca, mis intenciones brillen y mi ingenio se expanda.
Comparto voluntariamente de mí mismo y de mis dones. Al hacerlo, soy la persona libre y llena de recursos que Dios creó. Alineándome completamente con este propósito, demuestro habilidades que sé que tengo y descubro muchas más. Vivo partiendo de una conciencia de mi unidad con Dios. Esta comprensión es el mayor recurso de libertad que existe. A pesar de los retos, mi libertad en Dios es absoluta. Mi corazón, mente y espíritu son siempre libres. Al reconocer esto, soy bendecido profundamente.
–Romanos 8:21
“Por tanto, también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción a la libertad gloriosa de los hijos de Dios”.