Con dificultades los policías tratan de evitar la delincuencia en esta población.
El estrecho espacio físico y la falta de equipos de comunicación son los principales problemas que enfrentan los uniformados que laboran en las 48 Unidades de Policía Comunitaria (UPC) que existen en el cantón, de las cuales 24 están distribuidas en el área urbana y las 24 restantes en la rural.
En cada habitáculo se trabaja en medio de la incomodidad. Un ejemplo de ello es el UPC Nº 2 de la cooperativa de vivienda Padres de Familia (ubicada en el centro de la ciudad), considerada zona roja por los continuos atracos a transeúntes.
En este lugar la delincuencia ha disminuido, señalan con certeza los moradores. Por ello, su finalidad es mejorar las condiciones en las que laboran los uniformados, quienes solo cuentan con dos camas y un teléfono que sirve de comunicación ante la falta de radios.
Así, con ayuda de la autogestión de la comitiva de Padres de Familia se prevé la construcción de otro piso en la actual unidad policial.
No obstante, algunas UPC no tienen estructura propia, tales como el cuartel de Tandapi (en el km 45 de la vía a Quito), que funciona en el primer piso del edificio de la Tenencia Política; y el retén de la av. Tres de julio, situado en un local del centro de salud Augusto Egas, que pertenece al Ministerio de Salud (en el centro). Los gendarmes no tienen radio ni teléfono.
Disminuyó delincuencia
Pese a los problemas de infraestructura y logística comunes en las UPC del cantón, el control de la delincuencia ha permitido que se reduzca el número de robos y asaltos a mano armada.
Jovita Izquierdo, moradora de la cooperativa Padres de Familia, recuerda que en este sector se registraban de 4 a 5 robos diarios y era muy concurrido por pandillas, cuyos integrantes se dedicaban a beber y consumir drogas.
“Nuestros hijos tenían que pasar encerrados porque si salían los ladrones les quitaban sus celulares”, sostiene.
Esa realidad cambió –aclara la mujer– por la presencia de los policías de la UPC, quienes brindan la seguridad necesaria para que los jóvenes de la zona reciban clases de kárate y otros deportes junto al retén.
Su versión es corroborada por uno de sus vecinos, Luis Vega, quien señala que el jefe policial, Marcial Pozo, participa en las actividades que desarrolla la comunidad.
“La semana pasada realizamos una minga de limpieza para adecuar la cancha adjunta al cuartel, para que sirva de aula de clases”, indica Vega, tras agregar que la idea es trabajar mancomunadamente en la lucha contra la delincuencia.
25
Vehículos. En la zona urbana cada habitáculo posee 3 camionetas y 22 motos para las tareas de patrullaje.
25
Radios. Este es el número de equipos de comunicación que serán donados este año.