El sistema de posicionamiento global o navegación por satélite (GPS) que hoy en día permite al ser humano ubicarse en un mapa electrónico en tiempo real ha servido de inspiración en la medicina. Ahora se puede visualizar el interior del cuerpo a medida que se explora, para realizar procedimientos diagnósticos o terapéuticos.
El concepto de GPS ha comenzado a aplicarse en los procedimientos cardiacos de mínima invasión. La nueva tecnología se llama Sistema de Mapeo Electroanatómico Carto 3D XP. En este sistema no hay comunicación con un satélite, pero sí la hay entre instrumentos que viajan dentro del paciente y máquinas que están afuera de él. El resultado es una visualización tan avanzada, que el médico puede ir viendo en una pantalla todo lo que hace, como si la piel y los músculos del paciente fueran transparentes.
“Su utilización nos permite importar ya sea un catscan (tomografía computarizada) o una resonancia magnética para ser usados integradamente con un sistema de posicionamiento global o GPS cardiaco. Así navegamos con catéteres a través del corazón”, dice el Dr. Todd J. Florin, electrofisiólogo cardiaco intervencionista afiliado al Aventura Hospital and Medical Center, de Miami Dade, Florida.
“El sistema de Navegación Carto XP provee imágenes sin paralelo de la actividad eléctrica del corazón a través de data en 3D, codificada por colores en mapas cardiacos. También garantiza un rastreo preciso en tiempo real de la ubicación de los catéteres, permitiendo un diagnóstico seguro y acertado. Designado para minimizar exposición innecesaria a la radiación y el tiempo del procedimiento. Este sistema mejora la precisión de la ubicación y los resultados en el punto objetivo, mientras que mantiene un excelente perfil de seguridad”, según Biosense Webster Inc., la compañía fabricante de esta novedosa tecnología.
Ritmo normal
El Dr. Florin pone como ejemplo el caso de un paciente de 48 años con fibrilación atrial (desorden en el ritmo cardiaco) que no podía ser controlado con medicina. “La función de su corazón era severamente anormal. Se creía que su fibrilación atrial era directamente responsable de la anormalidad de su función cardiaca. Con esta nueva tecnología pudimos intervenirlo y devolverle un ritmo normal. Como consecuencia, su función cardiaca mejoró, la cantidad de sangre que su corazón podía bombear pasó del 10% antes de la intervención a normal (50% a 60%) seis meses después. Del hospital salió al otro día. Su recuperación ha sido tal, que este paciente pudo volver a practicar su deporte favorito, que es el ciclismo recreativo competitivo”, agrega el especialista.
El experto explica que anteriormente no había nada que hacer a este tipo de pacientes, con excepción de ciertos procedimientos quirúrgicos; sin embargo, asegura, “nadie se hubiera atrevido a tocar a un paciente tan enfermo como estaba este, porque lo que había que hacer era cortar la parte superior del corazón en muchos pedazos; y nadie haría eso a alguien con semejante función anormal”.
Básicamente lo que se hizo a este paciente en particular fue remodelar las aurículas izquierda y derecha. Para hacer esto se necesita información anatómica muy específica, que permita al médico saber exactamente dónde está haciendo las ablaciones necesarias. La ablación consiste en quemaduras hechas a propósito en el tejido cardiaco, para producir cicatrices que corrigen los mensajes eléctricos. Esta tecnología lo hace posible.
“Con esta nueva tecnología podemos usar la anatomía misma del paciente como mapa, lo cual se logra con el catscan, y con el sistema tipo GPS podemos maniobrar y ver nuestros catéteres en posiciones específicas, en un espacio tridimensional, durante procedimientos de cateterismo para ablación. Es mejor que la fluoroscopia, que solo muestra los espacios en dos dimensiones”, menciona el médico.
El cateterismo se realiza a través de una pequeña incisión en la ingle, donde a través de la vena femoral se llevan los instrumentos diminutos hasta el corazón. Eso evita una cirugía abierta. Particularmente pacientes que no resistirían una cirugía se benefician.
Fuente: Alfredo Arango, redactor médico/ www.aventurahospital.com