No es un tema trillado. Aunque existan en el mercado millones de textos publicados referentes al mismo, continúa siendo el 'pan nuestro de cada día'. Se trata del éxito, esa búsqueda constante. Adquisición de reconocimiento, bienes materiales, carro, casa, viajes, ropa, y cuantas comodidades compre el dinero.
Sin embargo, ¿por qué a veces quienes lo poseen todo, en aspecto económico, no se sienten plenos? ¿Por qué otros trabajan largas jornadas laborales por años y no logran un bienestar financiero?
Viaje único
Del Pe, reconocido maestro oriental de origen filipino, muestra en su libro Del éxito a la plenitud, los mapas que deben trazarse rumbo a la plenitud. Lo cataloga como un viaje único a tierras nuevas, donde se derriben parámetros mentales, gracias a la sabiduría oriental de maestros en los montes Himalaya (Asia).
De visita por Guayaquil, como invitado conferencista de la Universidad Espíritu Santo (UEES), Del Pe explica la forma de integrar la riqueza oriental con occidental. Su amplia experiencia como ingeniero, empresario, maestro en artes marciales, experto en yoga y meditación, le permitieron "ver más allá de logros obtenidos". Adquirir filosofías de maestros que disfrutan a plenitud sus vidas y transmitir todo su bagaje vivencial a otros.
Este maestro trata sobre aquellas personas que habiendo alcanzado éxito en sus vidas no disfrutan a plenitud. "Muchos han sacrificado su vida entera por lograr éxito sin siquiera cuestionarse si puede haber algo más allá, o si el éxito realmente vale la pena", comenta Del Pe, incluso algunos sacrificaron su salud, sus familias y principios por llegar a la cima.
Por primera vez en la actualidad hay gente que reconoce el "fracaso del éxito". Tuvieron que asimilar grandes golpes para reconsiderar sus metas impuestas: una enfermedad grave, un divorcio, un despido laboral. Y es que el éxito no es sinónimo de felicidad. Así lo señala Del Pe.
Medidas dinámicas
En su libro señala que el éxito no se mide en riquezas ni en comodidades materiales. Es conseguir lo que uno se propone pero de acuerdo a la sabiduría oriental, es también satisfacer otras cosas esenciales en la vida de forma dinámica. Para ser exitoso se requiere una vida equilibrada en aspectos físicos, emocionales, mentales y espirituales. "Nutrir cada pilar de su vida con dietas saludables", pues para los himalayas ninguna parte del individuo estará "hambrienta". El éxito será completo.
Si alguien trabaja siempre arduamente merece recibir los frutos de su esfuerzo y disfrutar con su familia de una vida con menos estrés. Alcanzar la plenitud a través de un equilibrio integral. Para el efecto, Del Pe sugiere practicar ciertos ejercicios de respiración y meditación que logrará expulsar el estrés.
Llaves de poder
Muchos que han alcanzado el éxito externo tienen un vacío que los motiva a volver hacia el interior y comenzar a buscar la plenitud, explica el maestro. Las claves que transforman el éxito en auténtica plenitud se tornan más aparentes cuando una persona está evolucionando espiritualmente. La benevolencia, el altruismo, el sacrificio y la buena salud son los pilares fundamentales para disfrutar de la plenitud.
Ser benevolentes implica ser amorosos, amables y compasivos, de modo generoso. Esta cualidad concede a los individuos una cierta armonía y paz. Además de alcanzar felicidad, alegría y relaciones humanas correctas.
Las personas buenas son altruistas. No significa ser solo generoso a nivel financiero, sino a nivel espiritual, mental, emocional, de forma desinteresada. El altruismo es la llave y el poder detrás de la prosperidad, haciendo alusión a la frase: "Lo que usted da es aquello que recibe con creces".
La gente plena acepta el sacrificio como una gran virtud. Actúan en nombre de un bien superior que con frecuencia va más allá de una necesidad individual. Con el sacrificio se obtienen grandes logros y una vida poderosa de ayuda a otros. Incluso es una virtud que otorga el poder de convertirse en una leyenda.
Poseer buena salud también es otra clave para transformar el éxito en plenitud. Ser saludables de manera energética, emocional y espiritual, es vital para gozar de buena salud. (A.G.)