Un sondeo de la Asociación Nacional de Constructores de Casas predijo que para el 2015, el 60% de las casas edificadas bajo demanda tendrán dos dormitorios principales. El deseo de descansar mejor está detrás de esta tendencia, pues expertos aseguraron que la falta de un sueño decente puede provocar tensión marital.
La opción de contar con habitaciones separadas ha contribuido a mejorar los matrimonios, señalaron los especialistas. Gopal Ahluwalia, de la citada asociación, manifestó que la tendencia "era una demanda del mercado que seguirá presente".
Los dormitorios separados se toman frecuentemente como el símbolo inequívoco de que una relación está en problemas, pero para muchas personas el asunto se ha convertido en una necesidad práctica. Ronquidos, visitas nocturnas al baño, el cuidado de los niños y empleos en la noche pueden privar a las parejas de las recomendadas siete u ocho horas de sueño cada día.
La situación se ha vuelto más grave desde que los roles de género comenzaron a cambiar, haciendo que hombres y mujeres se involucren en el mercado laboral y en la crianza de los hijos.
La experta en familias, Sthepanie Coontz, le dijo al New York Times que había muchas parejas "con la suficiente confianza de contar con un buen matrimonio, pero que no disfrutan particularmente el dormir en la misma habitación".
"No creo que tenga nada que ver con su vida sexual", aseguró. Al menos los constructores pueden llamar "alcoba flexible" a la habitación extra para evitar sentirse avergonzados.
El periódico sugiere que esta tendencia no es exclusiva de los consumidores con alto poder adquisitivo.
Lana Pepper, de San Luis, indicó que había tenido que cambiar varias cosas en su nuevo departamento para lidiar con un cónyuge inquieto. "Mi esposo aún está con vida. Sin los cambios, lo hubiera matado".