Cada vez es más frecuente la apertura de pequeños almacenes de ropa.
No le importa estar en un lugar sofisticado. Con música de fondo, aire acondicionado y rodeado de ropa de marcas extranjeras. A la hora de comprar su vestuario Narcisa Ibáñez, ingeniera comercial de 30 años, no acostumbra a visitar los centros comerciales en la ciudad.
Aunque sus ingresos de más de 480 dólares mensuales sí le permiten acceder a este tipo de sitios, prefiere, por “cuestión de ahorro”, adquirir ropa y accesorios en la tienda de su vecina.
Se trata de Milaydi Mosquera, quien hace tres años colocó su primer puesto de venta de camisetas, blusas y pantalones en el patio de su vivienda ubicada en la ciudadela Floresta (sur de Guayaquil).
Al principio, comenta Mosquera, el negocio empezó como un hobby, pues solo comercializaba ropa que ella confeccionaba y tejía.
Tras un año de buenas ventas que semanalmente le dejaron ganancias de hasta $ 100, indica, lo formalizó. Actualmente alquila un local en el norte de la urbe en donde atiende a más de diez clientes por día.
Negocios como este se reproducen en otras zonas de la ciudad. Ingrid Sacoto, de 43 años, también optó por convertirse en microempresaria.
Aprovechando los envíos de mercadería de su madre y sus hermanos desde Estados Unidos, abrió un local en la ciudadela Alborada.
Sin embargo, explica que el inconveniente en el sector era que la forma de pago más usual era la tarjeta de crédito, “por lo que las ventas no eran fuertes”. Por ello, se trasladó al sector de Sauces VI. “Este es un sitio de gran afluencia de personas y de gran actividad comercial”, agrega.
Con un capital de unos dos mil dólares y un stock de más de 600 prendas, entre pantalones, blusas, camisetas, shorts, ropa para niños e interiores, afirma, su negocio está en marcha.
Pese a tener mucha ropa extranjera, Sacoto expresa que también distribuye marcas nacionales como Brunette, Eros, Royal, Belinda, Euros’s, 3X, Gardenia, entre otras.
Pero esta tendencia de buscar estas ‘boutiques populares’ ha posicionado aún más a otros almacenes de mayor tiempo como el de Galia Díaz.
Ella administra su propio almacén de accesorios y de ropa en el norte de la urbe desde hace quince años.
Aunque no quiso revelar montos de inversión, asegura que su negocio ha ido creciendo conforme adquiere lo que los clientes piden. Su local cuenta con decenas de prendas.
61
Boutiques. Entre grandes y medianas publicitan sus servicios en la guía telefónica.
500
Permisos. Para abrir tiendas (bazares y negocios similares) se emitieron en el 2006.