- MAR. 25, 2007 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
‘Aprendamos’ ha atendido a más de 300.000 personas formalmente. En las fotos, el presentador Byron López en el programa inicial. Dramatizados, comedias, documentales y hasta realities se han utilizado como formatos televisivos del programa educativo.
Modelo. El programa ideado por el Municipio de Guayaquil es un modelo educativo que funciona: televisión, tutorías y libros.
¿Quién dijo que la televisión educativa es monótona, aburrida y poco atractiva visualmente? En nuestro país actualmente hay ahora mismo un proyecto que bien puede ser un modelo continental: ‘Aprendamos’, no solo por su impacto, su propuesta educativa, sino también porque es una muestra de buena y entretenida televisión educativa.
Televisivamente, ‘Aprendamos’ es un magnífico ejemplo de lo que se puede hacer en la pequeña pantalla para transformar positivamente la vida de las personas y, al mismo tiempo, ser entretenido, interesante y bien hecho. Un proyecto ejecutado por Fundación Ecuador y la Cámara de Industrias de Guayaquil, en el que participan Ecuavisa, TC, Canal Uno, RTS, Gamavisión, Telerama, Televisión Satelital y Caravana TV.
‘Desarrollo Integral Infantil’ fue el primer curso y se emitió por primera vez entre el 18 de noviembre del 2003 y el 18 de marzo del 2004. Con formatos cercanos al reality show, se contaron historias en las que mamás y papás fueron conociendo la forma de cuidar al niño desde el vientre y luego cómo empujar su desarrollo mental y físico.
Cosas tan básicas pero tan importantes y maravillosas como explicar por qué los niños se despiertan en la noche, por qué se les debe alimentar con leche materna, por qué deben jugar, cómo ayudarles a caminar o a utilizar la bacinilla. Se llegó a filmar el parto verdadero de una madre soltera y la experiencia de una pareja de padres primerizos.
Para educar, todos los formatos son válidos: a fin de promover hábitos positivos para el desarrollo infantil se utilizaron, también, spots publicitarios que se insertaban dentro del programa. Fue una experiencia que marcó la cancha. En esos primeros días, la producción de ‘Aprendamos’ contaba con el aporte del canal formativo Formar, de origen argentino.
Si bien el primer ciclo de 32 programas marcó los estándares de calidad y borró los temores de los canales sobre la calidad y atractivo de la propuesta en términos visuales, no marcó un modelo cerrado. En el joven equipo de producción de ‘Aprendamos’, se ha tratado de renovar contenidos y formatos siempre. Para el segundo curso (de marzo a junio del 2004), ‘Desarrollo de la pequeña empresa’, se utilizaron historias de éxito reales y dramatizados que por primera vez incorporaron el humor.
En el tercer ciclo, ‘Ventas y atención al cliente’ (15 de junio al 31 de agosto del 2004), el recurso del humor fue el más utilizado al recrearse las aventuras de un grupo de turistas que se hacen amigos durante su viaje por el Ecuador. Para ‘Higiene y manipulación de alimentos’ (7 de septiembre al 18 de noviembre) se trabajó como si estuviera transmitiendo un programa de cocina con secciones donde se insertaban situaciones cotidianas de las familias.
Los formatos no son un objetivo en sí mismos, sino que sirven para transmitir unos contenidos. Ese principio, que tantas veces se olvida en la TV contemporánea, es lo que hace diferente a ‘Aprendamos’. Valores y conocimientos se han transmitido y han cambiado las vidas de no pocas familias.
Madres y padres que se enteraron de que dar amor a sus pequeños no es malcriarlos sino algo fundamental para su crecimiento. Pequeños empresarios que no sabían que lo eran y que ahora sienten que su trabajo es importante. Restaurantes populares donde comienzan a aplicar técnicas de manipulación de alimentos. Familias que aprenden la mejor forma de construir sus casas para que no caigan en el primer aguacero.
Quien se inscribe formalmente en cada curso, ve los programas de televisión, tiene acceso gratuito a los libros, da unos exámenes y finalmente se hace acreedor a un diploma. En los siete cursos televisados se han inscrito 317.203 personas.
Como testimonia Dalia Villafuerte, “no sé cómo expresar la emoción, la alegría de que exista esta oportunidad de aprender… lo de hoy es algo palpable que se ve el resultado. Puedo ver los domingos el programa bien explicado, con lo cual me instruyo más y soy más eficiente en mi puesto de trabajo…”.