Ecologistas sugieren celebrar el Domingo de Ramos utilizando otras especies.
A diferencia de lo que sucede con millares de personas en el país, el Domingo de Ramos no es un día de fiesta para las 40 personas que trabajan en la campaña ecológica que desarrollan las fundaciones Jocotoco, Botánica de los Andes y la organización Aves y Conservación, con sede en Quito.
La celebración católica que marca el inicio de la Semana Santa se ha convertido en los tres últimos años en algo preocupante para estas entidades de preservación que buscan evitar la extinción de la palma de ramos y del perico cachetidorado, además de reinsertar al loro orejiamarillo en territorio nacional, luego de que se produjera la desaparición de su población en el país.
La raíz del problema es la tala indiscriminada de las palmas, cuyas vistosas hojas de tono fosforescente son utilizadas por comerciantes para elaborar los ramos, dice la directora ejecutiva de Aves y Conservación, Sandra Loor.
Tanto el loro orejiamarillo como el perico cachetidorado utilizan los troncos de las palmas de ramos adultas para anidar y criar a sus polluelos, además, constituyen sitios de descanso y fuentes de alimentación.
Esta estrecha relación entre las tres especies torna vulnerable la presencia de los loros, especialmente la del orejiamarillo, del que no existen registros en Ecuador desde la década de 1980, coinciden los representantes de las instituciones que impulsan la campaña.
Sin embargo, según investigaciones efectuadas, aún es posible preservar a las palmas y al perico cachetidorado, si se detiene el corte de las hojas, que retrasa el crecimiento de la planta y complica aún más su poca capacidad reproductiva.
La campaña 2007 a favor de estas especies que tiene el aval del Ministerio del Ambiente y se ha desarrollado hasta ahora a través de charlas en escuelas y colegios de las provincias de Pichincha, Imbabura, Cotopaxi, Tungurahua y en algunas ciudades de la Amazonia (hábitat de loros y almas), donde se pide que no se compre arreglos confeccionados con hojas de la palma de ramos.
El personal voluntario que trabaja en la campaña se encarga de conseguir patrocinadores para la impresión de folletería en la que se explica la problemática. El objetivo es extender la campaña a otras ciudades del país, como Guayaquil. Para esto esperan el apoyo de autoridades del Gobierno.
En esta ciudad se prevé la actuación de voluntarios en las iglesias más grandes el próximo Domingo de Ramos (1 de abril). En los establecimientos educativos y en los templos se efectúan continuas encuestas para determinar cuál es el conocimiento de los estudiantes y fieles sobre la temática y crear mayor conciencia ambiental.
La campaña también llega a Cañar, Loja y Azuay, donde se registra la presencia del perico cachetidorado. En el sector quedan muy pocas aves que están amenazadas por el corte de las hojas. “En Loja solo quedan unos 400 individuos”, refiere Francisco Sornoza, de la fundación Jocotoco.
Características
Las palmas de ramos pueden medir más de 60 metros de altura. Presentan un tallo recubierto por cera blancuzca. En Ecuador hay siete especies, de las cuales la amazonicum es la única que se desarrolla a los 900 metros sobre el nivel del mar. El resto está en zonas más altas.
Preferidas
En el país las palmas más utilizadas para confeccionar los ramos son las de la especie parvifrons y alpinum. El tiempo de vida de la palma de ramos puede llegar hasta 250 años, pero cortar sus hojas cuando están creciendo resta mucho ese lapso.
Sobrevivientes
Según los organizadores de la campaña, aún existe una pequeña población de loros orejiamarillos en Colombia, por lo que se cree que la preservación de las palmas permita que sean reinsertados en territorio ecuatoriano.