La provincialización de un determinado lugar es un hecho que marca el destino de ese lugar, hacia dónde quiere ir y cómo lo va a hacer.
En un país como el nuestro, donde ni los límites con nuestros vecinos tanto del norte como del sur no están establecidos o no son respetados, simplemente es conveniente preguntarse, ¿el presupuesto general del Estado alcanzará para otra provincia más, si no alcanza para las que están creadas desde que el Ecuador es república?
Lo conveniente y saludable para todos los ecuatorianos es que se hagan las consultas a los habitantes de cada una de esas poblaciones, para saber si están de acuerdo o no con la autonomía y terminar con tanta miseria, desocupación y migración del campo a las ciudades grandes o al exterior
Vicente Rodríguez Zambrano,
ingeniero agrónomo, Guayaquil
Durante meses los guayaquileños hemos venido escuchando sobre la idea de querer convertir a los cantones de Salinas, Santa Elena y La Libertad en una nueva provincia, la número 23, y yo me pregunto, ¿qué puede mover semejante aberración separatista?, las conclusiones están a la vista, y son las ansias de protagonismo y poder de tres alcaldes, y un rector universitario.
¿Acaso la han consultado al 73% de los propietarios de bienes (casas o departamentos) en Salinas, que son guayaquileños y por ende guayasenses, si están de acuerdo con que se desmiembre a nuestra provincia, ya que unánimemente ninguno aprueba dicha aberración? ¿Han tomado en cuenta estos separatistas que los que nos oponemos, que somos en su gran mayoría guayaquileños, hemos aportado para el crecimiento y desarrollo de La Libertad, Salinas y Santa Elena por décadas, y que sin estas inversiones y afluencia turística por parte nuestra, estas poblaciones serían pueblos fantasmas? ¿Se han puesto a pensar qué sucedería si todos los que nos oponemos no visitáramos ya esos balnearios?
Rara coincidencia que el segundo peaje (el polémico nuevo) comience en los límites de Santa Elena, que acuerdos tras bastidores definieron esa ubicación, ¿qué se ofreció a cambio? ¿A caso los separatistas quieren apoderarse de la refinería que les pertenece a los trece millones de ecuatorianos?
Somos el 73% guayaquileños, que si esta tentativa desmembración sigue su curso el cantón Salinas sea excluido de ella y que más bien este sea anexado a Guayaquil, provincia del Guayas. Claro que esto requerirá de una consulta popular provincial que estamos seguros arrasará con una votación a favor en este sentido. No queda ni quedará duda alguna que Salinas ha sido, es y será de la provincia del Guayas.
Leonidas Carreño Fabre,
Guayaquil