28 organizaciones brindan seguridad a los habitantes de caseríos y comunas.
Hace 44 años el avance del cuatrerismo, abigeato y violaciones en la parroquia Huambaló de Pelileo motivó a que se forme la primera junta de defensa del campesinado, con el fin de luchar contra la delincuencia.
Así, en las reuniones se coordinó la ejecución de rondas nocturnas. En la actualidad, en el cantón funcionan 28 organizaciones que realizan el control y brindan seguridad a los habitantes de los caseríos y comunidades las 24 horas.
Incluso, por el avance delincuencial en el casco urbano de Pelileo, se encuentra en proceso la conformación de las brigadas barriales de la ciudad.
“Falta poco para que estén listos los grupos de rondas en los barrios Joaquín Arias, Oriente y Darío Guevara”, señala el concejal Manuel Gallegos.
Indica que otro de los planes es la instalación de alarmas en toda la ciudad, para lo cual el Municipio fijó el presupuesto de $ 14.000. “Antes del semestre de este año todo Pelileo tendrá las brigadas de seguridad ciudadana”, asegura Gallegos.
Según Adán Aguaguiña, presidente del barrio Confraternidad, el año anterior se conformó el Comité de Seguridad Ciudadana adscrito a la Federación de Juntas de Defensa del Campesinado de Pelileo, con el cual se logró disminuir en el 90% los índices de delincuencia. “El 10% que resta lograremos desterrarlo con el trabajo continuo de todos los moradores”, expresa el dirigente.
Las rondas las efectúan los hombres, aunque en el Comité, que cuenta con personería jurídica aprobada por el Ministerio de Bienestar Social, las mujeres también forman parte de la directiva.
El presidente de la Federación de las Juntas de Pelileo, Ángel Paredes Villegas, califica a los ronderos, personal que realiza las guardias, como los policías ad honoren; entre 15 y 25 campesinos que ejecutan su labor los 365 días del año, desde las 21:00 hasta las 04:00.
“Pocas veces se agarra a un ladrón, pero cuando esto sucede se procede a elaborar un parte y se lo entrega a la Policía. Luego pasa a la Fiscalía para el trámite legal”, explica Paredes, tras asegurar que nada se hace fuera de la ley.
No obstante se queja de que la justicia poco aporta para sentenciar a los responsables, pese a las denuncias que presentan a diario los perjuidicados.
Logística
Las juntas tienen el sistema de comunicación, por lo que cuando algo sucede en cualquier sector, inmediatamente se cierran todos los caminos de salida e ingreso a Pelileo, para que el antisocial no tenga por dónde escapar y pueda ser detenido.
La Federación, que cuenta con frecuencia, repetidora, antenas y caseta, se mantiene con los aportes económicos voluntarios de los moradores de los barrios, caseríos y comunidades. También se sostiene por las multas y sanciones que se imponen cuando no asisten a las rondas o reuniones.
El monto se aplica sobre la base de los reglamentos internos de cada agrupación, que sirven para solventar los gastos de adquisición y mantenimiento de los equipos de comunicación y para las herramientas que utilizan en los desplazamientos durante los controles, especialmente en las noches.
En tanto, el presidente de la Federación de Juntas de Defensa del Campesinado de Pelileo explica que su organización y las de los cantones Píllaro y Mocha trabajan en la estructuración del Consorcio de Juntas de la provincia de Tungurahua.
Este organismo pretende fortalecer el trabajo de las juntas para cuidar especialmente los bienes de la gente del campo, porque su único patrimonio son sus animales y cultivos.
Agregó que los delincuentes aprovechan los días martes y sábado en que se realizan las ferias de la ciudad, para cometer sus fechorías. “La idea es que la gente del campo también participe en las labores de control, para detectar a los ladrones”, indica Gallegos.
El trabajo
Los ronderos (personas que se dedican al patrullaje) no reciben capacitación, sino que todos actúan con medidas de autoprotección propias del campesino. Su labor empezó ante la falta de policías para controlar las zonas rurales.
28
Juntas. Pelileo cuenta con este número de agrupaciones para precautelar la seguridad.
44
Años. Esa es la edad que tiene la primera Junta de Defensa del campesinado.