Correa, con la misión de cambiar el país, debe emprender una reforma estructural que torne viables proyectos de desarrollo.
El destino es el que baraja las cartas, nosotros, el pueblo, somos los que las jugamos. Esperamos por ello que los demás días que transcurran del Gobierno Nacional le den al país cambios, evitando presiones de pactos políticos. Para que un estadista gobierne con mayúscula, es indispensable que despache de su círculo íntimo a amigos que le ocasionan el desgaste político rápido y peligroso, y pueda recuperar entonces la confianza de la nación; pero no en el modelo de Bolivia o Venezuela.
Que en el tema de la reforma se proponga depurar las aduanas; hacer descuentos de la deuda externa; luchar contra la corrupción; negociar el Tratado de Libre Comercio; decir no a la Base de Manta; cortar las sobretasas de interés; transparentar vía internet todo proceso de contratación pública; tener un plan de desarrollo productivo a mediano y largo plazos.
Carlos Alberto Riofrío Navarro,
militar en servicio pasivo, Guayaquil Nuestra gente pide cambios urgentes a todas las funciones del Estado que se han burlado del mandato del pueblo.
Todos los ecuatorianos debemos invo1ucrarnos retomando el ‘sí se puede’. Necesitamos motivadores en todos los estratos sociales para refundar una nueva república.
De esa manera lograríamos, entre otras cosas: que los políticos dejen la politiquería que hace tanto daño al Ecuador; que a nuestros emigrantes se les eliminen todas las trabas que les han puesto los diversos gobiernos de turno; que se impulse mejor la inversión; se rebajen los impuestos a los productos de consumo masivo; se congelen los precios de los servicios básicos como los del agua potable, energía eléctrica, telefonía, etcétera; que se puedan adquirir equipos médicos de alta tecnología y medicinas a bajos costos; y que el trabajador ecuatoriano recupere su dignidad con la estabilidad de trabajos no mancillados por ninguna tercerizadora.
Néstor Torres Álvarez,
Guayaquil