Mahuad, cuando fue presidente, en su desesperación por conseguir apoyo popular creó el bono de la pobreza. Y le sirvió muy poco lo que hizo, pues pronto lo destituyeron, pero dejó una carga enorme para el país.
El actual Mandatario, en su afán de conseguir votos, ofreció duplicar el bono de la pobreza y lo hizo al día siguiente de asumir el cargo, lo cual fue un acto de absoluta irresponsabilidad, pues primero debía crear las fuentes de financiamiento y no pensar en aumentar la deuda externa o aumentar impuestos a un pueblo que no da más.
Pero más grave aún es que ha creado en la mentalidad popular la idea de un Estado benefactor. ¿Será esa la forma de implantar el socialismo ? El trabajo dignifica y la mendicidad denigra. Lo que hay que hacer es que todos los receptores del bono ganen ese valor y mucho más, pero trabajando. Dejemos el bono para los ancianos y los discapacitados.
El Código del Trabajo ya cumplió su misión y ha enviado al exterior a millones de ecuatorianos, cerrado miles de empresas, desalentado a los empresarios y ha hecho a los empleados del Estado los más ineficientes. Ojalá el Presidente nos dé un código del trabajo que sea de concordia y no de lucha, con facilidades para que haya trabajo y podamos competir con Colombia, Perú, China, para que el país sea eficiente. Ahí tiene Correa la revolución más importante: ¡que vuelva el trabajo al Ecuador!
Jorge Durán Dyer,
Guayaquil