- MAR. 08, 2007 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
¿Ha visto un grupo de chicos con sus Ipods en mano? Es el triunfo de zapping sonoro: unos y otros se muestran las miles de miles de canciones que están en el aparato, entonces solo escuchan unos pocos segundos 5, 10 no más de 30.
El Ipod es llevar la fragmentación que caracteriza ahora mismo al acto de ver televisión a la música. ¿Cómo tener así una visión ya no digamos completa, sino por lo menos coherente, lógica de las cosas? Pero lejos de evitar generalizaciones, en el mundo Ipod no se cortan al momento de decir que, por ejemplo, “Eric Clapton es música para planchar”, sin conocer la trayectoria del mítico guitarrista.
El MP3 ha cambiado la forma de escuchar música y es el formato en que las radios ecuatorianas se van automatizando. Las ventajas están a la vista: en un fragmento de espacio, se puede tener toda la discoteca.
No obstante, si se quiere escuchar música en serio, el MP3 tiene inconvenientes. El principal es que hay una pérdida de calidad porque al comprimir los archivos musicales, se eliminan armónicos que “sobran” o no los percibe el oído humano. El resultado es que el MP3 suena disminuido, “flaco” frente al original.
Pero hay toda una generación que ha acostumbrado su oído al MP3 y escucha radio con MP3… ¿Qué saldrá de allí? Por ahora, es bueno reconocer aún el mal sonido de las emisiones radiales de Oswaldo Valencia (‘Soul Train’).