Con un corazón en armonía, contribuyo a la paz del mundo.
Armonía
Establezco armonía en mi trato con amistades y en mis experiencias cuando actúo partiendo del amor de Dios en mí. El amor es un don divino que me une a otros en relaciones personales armoniosas y actividades que promueven paz.
En todo momento en que el amor de Dios es compartido, hay armonía. Con pensamientos fervorosos contribuyo al bienestar de mi hogar, mi trabajo y mi comunidad. Mis pensamientos son compasivos y serenos y están en sincronía con la paz de Dios, una paz que provee equilibrio y restaura la esperanza en todas mis interacciones.
Con mi mente en paz, pienso claramente y con equidad. Con un corazón amoroso, contribuyo a los resultados correctos en toda situación. El amor y la paz irradian de mí como el centro de mis conversaciones y acciones.
–Colosenses 3:14
“Sobre todo, vestíos de amor, que es el vínculo perfecto”.