Martes 06 de marzo del 2007 La Caja

Falsa neutralidad

El periodismo no puede ser neutro porque las palabras no son neutras. El uso de unos u otros términos no es casual ni inocente y los televidentes debemos estar atentos para descubrir y desactivar mecanismos de manipulación o para asumir las posibilidades liberadoras de las palabras.

Entonces, ¿dónde está la objetividad periodística? Si el periodismo dialogara más con otros campos del conocimiento podría autodefinirse con más propiedad. Por ejemplo, en las ciencias sociales, Renato Rosaldo señala que la clave es dejar hablar a los sujetos sin prejuicios (lo cual ya es una toma de posición). Rosana Guber deja en claro que los actores deben hablar sin manipulaciones, pero que es necesaria la interpretación anclada en la realidad.

Traducido al periodismo: la noticia requiere que hablen los hechos y sus actores, sin exclusiones ni prejuicios.  El último conflicto político es muy claro, porque gira (en gran parte) en un término, “las fuerzas vivas”.

Si se quiere contar el conflicto, el periodismo debe tomar distancia del concepto. “Fuerzas vivas” son autoridades, gremios empresariales y personalidades: el poder local. “Fuerza de vivos” es la descalificación grosera de esos sectores.

Pero hay periodistas (el mejor ejemplo es Fernando Aguayo,  TC) que quieren que asimilemos “fuerzas vivas” como si fueran todos los “guayaquileños y guayasenses”, y eso significa excluir por prejuicio a todos quienes en Guayas y Guayaquil piensan distinto o quieren otra provincia.
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