Desde el sábado 24 de febrero, día en que la actividad del volcán Tungurahua se incrementó después de seis meses de calma, las poblaciones que se encuentran cercanas a la elevación retomaron la alerta frente a una posible erupción.
El domingo, las familias de Juive Grande, en Baños, y Cusúa, en Pelileo, que retornaron a sus casas luego de la erupción del 17 de agosto, tuvieron que ser nuevamente evacuadas.
Según Gonzalo Paz, vigía de Juive Grande, en la noche del domingo se reportó el pico de mayor actividad, por lo cual se tomó la decisión de pedir la evacuación de las familias con el fin de prevenir alguna desgracia.
“Queremos que no haya pérdidas humanas y así lo entiende la comunidad”, dijo Paz.
La misma resolución se adoptó en Cusúa, pero ahí solo dos familias salieron hasta el albergue ubicado en El Pingue. Otras diez prefirieron quedarse en casa hasta que la erupción sea inminente.
En las dos comunidades, los evacuados retornan durante la mañana para continuar con sus trabajos en la agricultura, pero la decisión es que salgan durante las noches para estar a buen recaudo ante cualquier eventualidad con el volcán.
Paz aseguró que la población se encuentra preparada para evacuar en el momento que sea necesario, incluso argumentó que se adiestra a la comunidad para que responda a los sonidos de la sirena.
“Cuando se haga tocar con intervalos es que la evacuación se puede hacer en forma pausada, pero el momento que se escuche de manera continua es que la salida de los habitantes que están en sus tareas agrícolas debe ser rápida”, explicó.
20.000
Dólares. El Municipio de Baños tiene listo el presupuesto para arreglar la vía de evacuación del volcán para la población del sector Juive Grande.
60
Días. El albergue Santa Ana, donde acuden los evacuados de Cusúa y Pelileo, no recibe raciones alimenticias hace dos meses.